Real Oviedo

Los pecados del Real Oviedo de Anquela

Juan Antonio Anquela, durante el entrenamiento de ayer en El Requexón./ELOY ALONSO
Juan Antonio Anquela, durante el entrenamiento de ayer en El Requexón. / ELOY ALONSO

El técnico insiste en subir la intensidad, pero el equipo muestra también otras carencias | El conjunto azul está encajando goles con demasiada facilidad y además las lesiones están mermando los recursos y las alternativas de juego

RAMÓN JULIO GARCÍAOVIEDO.

No descubrió nada Juan Antonio Anquela cuando el pasado domingo en Alcorcón reconoció que está muy preocupado por la situación del equipo. El técnico centró sus palabras, en esta ocasión, en que el equipo no supo competir. Tras el encuentro ante el Granada habló de intensidad, pero más o menos se referiere a lo mismo.

Anquela apela al conocimiento que tiene de la categoría para explicar que sin poner, como mínimo, la misma intensidad que los rivales no se pueden ganar encuentros en Segunda. El jinenense dijo que es algo que ya está hablado con los jugadores, pero la reacción en este sentido no acaba de llegar.

Más noticias

Sin embargo, este no parece el único problema que está teniendo el equipo, aunque si es transversal y afecta a otras facetas del juego. Uno de los problemas de los oviedistas está en la facilidad con la que los rivales le crean ocasiones de gol y, además, no necesitan muchas para batir la portería azul.

El propio entrenador insistió en que la defensa es un aspecto coral, que debe implicar a todas las líneas, la realidad es que el equipo está teniendo errores de bulto en la zona defensiva que los rivales aprovechan. Sin ir más lejos, el domingo, el Alcorcón se adelantó en su primera llegada con peligro. En esa acción se permitió un centro lateral, Juan Carlos no salió y Álvaro Giménez se adelantó a Carlos Hernández para cabecear.

Al Granada le bastó con un córner y fortuna en el rechace, mientras que ante el Albacete, dos disparos desde fuera del área les bastaron a los manchegos.

Otro problema con el que se está encontrando el equipo es la falta de creación en el centro del campo. El equipo tiene el balón en zonas cómodas para el rival y apenas avanza, salvo en ocasiones en las que Saúl Berjón o Aarón Ñíguez entran en juego, pero suelen hacerlo más por el centro.

Además, cuando el equipo recurre al juego directo no suele obtener resultados, ya que carece de jugadores que ganen los duelos aéreos en ataque y sean capaces de ganar la partida a los centrales contrarios.

El técnico no está encontrando una solución para la mediapunta, donde el equipo confíaba en tener a Fabbrini como jugador determinante. La lesión del italiano ha hecho que el técnico probara distintas alternativas, pero ninguna está dando por ahora los frutos esperados.

Esta situación se está traduciendo en una falta de creación de ocasiones de gol, que hasta ahora se estaba supliendo con el alto nivel de efectividad de Toché. Sin embargo, el murciano, ahora pendiente de conocer el alcance de su lesión de rodilla, está demasiado aislado y su pelea con los rivales es muy desigual. En el inicio del campeonato Saúl Berjón se había revelado como un buen complemento goleador, aunque en las últimas jornadas no está logrando aportar esos goles que tanto necesita el equipo. En las ocasiones en que el técnico recurrió a Linares no ha tenido fortuna.

Cuando los equipos no funcionan una de las soluciones suele estar en hacer cambios en el equipo, sin embargo en el caso de los azules, esa posibilidad se ha visto muy mermada por las lesiones y la presencia en la plantilla de varios jugadores que no hicieron pretemporada. En las primeras jornadas las ausencias por lesión llegaron a ser siete, lo que hizo al técnico convocar en cuatro ocasiones a los únicos 18 jugadores disponibles. Cuando parecía que ese problema iba solucionándose han surgido nuevos problemas, como las lesiones de Verdés, ahora las de Forlín y Toché lo que limita la capacidad de maniobra del técnico.

Síguenos en:

Fotos

Vídeos