Real Oviedo

Real Oviedo | Hay pegada sin Toché

Toché camina con muletas en El Requexón./ELOY ALONSO
Toché camina con muletas en El Requexón. / ELOY ALONSO

El Oviedo acumula nueve goles en las cuatro jornadas disputadas tras la lesión de su máximo artillero | Linares y Aarón Ñíguez han dado un paso al frente ante la baja del murciano y Carlos Hernández ha aportado su fortaleza aérea en acciones ofensivas

IVÁN ÁLVAREZOVIEDO.

Ante la adversidad, espíritu coral. La luz de Toché, faro ofensivo del Real Oviedo las dos últimas temporadas, se apagó sobre el césped de Santo Domingo, pero el conjunto carbayón no se ha visto arrastrado a la penumbra ofensiva.

Sin su máximo artillero desde el verano de 2015, la segunda unidad de la tropa que dirige Juan Antonio Anquela ha dado un paso al frente y ha demostrado que el ejército azul cuenta con pegada más allá de su capitán general. Las cuatro jornadas disputadas desde que la rodilla del veterano ariete murciano le obligase a dejar el terreno de juego en Alcorcón han puesto de manifiesto que el arsenal oviedista tiene pólvora para reponerse a la ausencia de su detonador de cabecera.

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Nueve disparos certeros acumulan los azules este mes de noviembre, saldado con tres victorias y un único resbalón en Valladolid, donde el acierto frente al marco rival solamente llegó en los minutos finales. Lo firmó Linares, encargado de asumir el lugar más adelantado en la formación oviedista, donde no está acusando la alargada sombra de Toché. El ariete de Fuentes de Ebro, «liberado» tras su estreno goleador en la decimotercera jornada ante el Lugo, como reconoció en una entrevista a este diario, ha dado un paso al frente en materia goleadora.

Más cómodo cerca del área y sin el desgaste físico más pronunciado al que le obligaban su punto de partida desde el costado izquierdo en la pasada temporada, el aragonés se ha reconciliado con la portería rival. Lo refrendan las tres muescas en su culata en las cuatro últimas semanas, que le convierten en el tercer máximo artillero oviedista esta campaña junto a Aarón Ñíguez.

El ilicitano, francotirador de lustre, asumió más galones a medida que avanzaban las jornadas y recuperó esa chispa que ya había mostrado en la pretemporada para agregarla a un acierto en la definición que le permitió desnivelar la balanza en los choques frente al Lugo y el Nástic. Los tarraconenses sufrieron su doble vertiente de goleador y asistente, ya que, cuando el marcador estaba en contra de los azules, envolvió el cuero desde el costado rumbo al corazón del área para que Carlos Hernández lo cabecease al fondo de la portería.

Los atacantes azules han encontrado este curso un socio inesperado, difícil de detectar para los entramados defensivos adversarios. Aprovechando su talla, Carlos Hernández ha trasladado al área rival su poderío en las alturas, rentabilizado en las jugadas de estrategia que han repartido tristezas y alegrías a la afición oviedista. El central jienense, que ya había emergido en las alturas el pasado 8 de octubre para rescatar un punto en el feudo del Barcelona B, hizo gala de su oportunismo en Tarragona y el pasado sábado volvió a mostrarse certero en su testarazo para descorchar el triunfo ante el Numancia, incapaz de frenar a un agente doble, obligado a frenar a delanteros para después imitar sus movimientos en la parcela opuesta del terreno de juego.

Mientras en la última línea de su retaguardia azul han surgido las dudas, plasmadas en el relevo en la portería, su vanguardia acumula certezas, con la mejor versión de Saúl Berjón de vuelta. El extremo ovetense es el máximo artillero del conjunto azul esta campaña junto a Toché con cinco dianas y ha servido en bandeja a sus compañeros cuatro dianas más. Solo el Valladolid y el Granada han perforado la meta rival en más ocasiones que los carbayones, a los que el jarro de agua fría que supuso la lesión de Toché no les ha mojado la pólvora.

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