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Real Oviedo | Anquela: «El derbi tiene que ser una fiesta. Como el Sella»

En un entrenamiento del Real Oviedo en El Requexón.
En un entrenamiento del Real Oviedo en El Requexón. / A. PIÑA

El entrenador del Real Oviedo, Juan Antonio Anquela, analiza sus objetivos, la plantilla que quiere, la rivalidad con el Sporting y su concepto del fútbol en una entrevista en EL COMERCIO

EDUARDO ALONSO Oviedo.

Juan Antonio Albacete Anquela fue cocinero antes que fraile y sabe guiñarle a la vida. «El derbi con el Sporting tiene que ser la fiesta del fútbol asturiano, como el Descenso del Sella es la fiesta de Asturias», asegura este jienense de 59 años que no intenta dar lecciones en un mundo lleno de estridencias con el que nada tiene que ver. Siente una «gran responsabilidad» ante el enfrentamiento con los rojiblancos, pero tiene claro, tal como señala a EL COMERCIO en su primera entrevista desde que tomó las riendas del Real Oviedo, que «este es un equipo grande y queremos volver a estar entre los grandes y para eso necesitamos tíos que no se vengan abajo, que sepan competir». «A mí el Oviedo siempre me ha parecido un equipo complicado, duro y con buenos futbolistas. Venía aquí, miraba hacia arriba y decía ‘pero qué voy a hacer aquí si con el griterío que hay no me escuchan’. Lo intentaba porque soy vehemente e intento apretar a los futbolistas y estar encima de ellos, pero era imposible. Me recordaba a otros partido que he tenido la suerte de estar en Primera», confiesa Anquela. El nuevo técnico del Real Oviedo afronta su primera temporada en el banquillo azul. Rotundo, Anquela solo tiene buenas palabras para un club «con un campo maravilloso y una afición tremenda». «El Oviedo siempre ha sido una referencia muy importante en el mundo», destaca.

El nuevo titular del banquillo azul habla con cautela de forma habitual. Pero, si algo le pasa por la mente, se hace entender. «El objetivo del Real Oviedo está ahí, tiene que estar en Primera División, pero con los pies en el suelo», asegura y habla de cómo querría ver a sus jugadores en la Liga: «Me gustaría que fuese un buen equipo de fútbol y un buen equipo tiene que hacer las cosas bien. Tiene que saber jugar al fútbol, que es lo más importante porque, si no, no vas a ganar, tiene que saber defender... Tiene que ser un equipo y la palabra equipo va unida a equilibrio».

Iniciada la pretemporada, la cuenta atrás para el inicio liguero ha comenzado. No le preocupan otros rivales avanzados como el Zaragoza, Granada, Córdoba y Alcorcón porque también hace un guiño a la cantera –«en los equipos en los que he estado casi siempre he sacado a algún chaval»–, asume con naturalidad la buena acogida que su contratación ha tenido entre la afición –«lo que pasa es que soy una persona normal y la gente de Oviedo quiere ver a un ‘paisano’, como aquí dicen. Trato de serlo, de ser buena persona, trabajador y honrado. Después, si tenemos suerte y el fútbol te sonríe, mejor. Si no, siempre con la cabeza alta y mirando hacia delante»–, y explica cómo se fraguó su contratación. «Con el Oviedo he estado hablando tres veranos. Se dio la circunstancia de que en los anteriores años tenía contrato en vigor y no podía ser. Este, no lo tenía», señala el entrenador del Real Oviedo.

Y, sobre la pizarra, Anquela contesta a preguntas sobre el sistema, sobre las posiciones de sus hombres. «Yo construyo un equipo con dos delanteros, pero siempre me tiene que hacer una segunda punta. Puede llamarlo 4-2-3-1, 4-4-1-1 o como quiera. Los números están para cambiarlos», hace hincapié. «¿Qué rasgos identificativos tendrá mi Oviedo el primer día de Liga? Ni idea. Sé en mi cabeza lo que quiero: un equipo rápido, dinámico, que defiende bien. Pero lo que quiera es una cosa y conseguirlo otra. Quiero lograr lo que a todos nos gusta ver en la televisión, pero sabiendo las limitaciones y las dificultades que vamos a tener».

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Del mismo modo, advierte sobre la ansiedad. «El peor enemigo que tiene este club», contesta. «Aunque no es solo de esta entidad. Es todo el mundo. La impaciencia y la intranquilidad generan unos nervios que no son buenos y en el fútbol se manifiestan de forma clara. Los futbolistas se atenazan y no son capaces de dar el máximo que llevan dentro», prosigue. Y también alude a la inversión en fichajes, a un mercado con inflación esta temporada. «Ahora está paradito, pero algunas cosas que se están haciendo... Cuidadito. Esto ya pasó en el fútbol español hace unos años y luego vino el tío Paco con las rebajas. Hay que andar con tranquilidad y con pies de plomo. La gente se piensa que nosotros somos ricos, pero el Oviedo con muchos equipos no puede competir. Hay que mirar la peseta porque ya hemos visto las situaciones que se dan en este juego. El Grupo Carso, junto a la inmensa afición que tiene detrás, es un poderío, pero hasta cierto punto».

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