El Real Oviedo afronta renovado su repecho

Fabbrini conduce el balón en su camino a los vestuarios tras ejercitarse en solitario.
Fabbrini conduce el balón en su camino a los vestuarios tras ejercitarse en solitario. / ELOY ALONSO

Los azules encaran el tramo de competición en el que sumaron menos puntos en la primera vuelta

Iván Álvarez
IVÁN ÁLVAREZ

Con una cadencia de pedaleo eficiente, el Real Oviedo se ha afianzado en el grupo de cabeza de Segunda División cuando el recorrido liguero se aproxima a su último tercio. Mientras se consolida la fuga hacia Primera del Huesca, al que solo el conjunto carbayón ha sido capaz de frenar en su triunfal demarraje prenavideño, el pelotón de aspirantes se posiciona para tratar de coronar el puerto final sin que haga mella en ellos una pájara en forma de derrotas que les descuelgue.

Por la diferencia de goles tras su tropiezo en Cádiz y la victoria del Rayo, los azules cedieron el domingo la tercera plaza después de seis jornadas en el podio de la clasificación. Arrastrado a la caída cuando estaba a punto de rebasar en la general a los gaditanos por el sobreesfuerzo de verse privado de uno de sus gregarios antes del ecuador de kilómetros a recorrer en el Carranza, el equipo oviedista retoma la marcha con la confianza de que su ritmo le permite aguantar las acometidas de cualquiera que está en ruta en Segunda División. A la par que sus adversarios en las etapas de montaña en Huesca y Vallecas el pasado mes, la formación que dirige Juan Antonio Anquela hizo cumbre en el derbi en una nueva demostración de fortaleza para dar una alegría a su afición en el Carlos Tartiere, al que los azules regresan para recorrer a la inversa el repecho que más se le ha atragantado a los carbayones a lo largo de su recorrido esta temporada.

Alude constantemente el técnico jienense, que acumula un extenso kilometraje en los banquillos de la categoría, al necesario sufrimiento y la amenaza constante de tropezar si el nivel competitivo. Un mensaje de alerta que sufrió su equipo a finales del pasado mes de septiembre y la primera mitad de octubre, cuando se le hizo duro un tramo de falso llano, sin más pendientes sobre el terreno que las escarpadas rampas de Los Cármenes en Granada.

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En ese intervalo, cuando el conjunto azul comenzaba a acelerar tras un empate en el derbi completado de forma ascendente y el triunfo en el Cádiz, llegó el frenazo, iniciado el 24 de septiembre en el Carlos Belmonte. Un bache de resultados que ralentizó su cambio de ritmo hacia la parte alta de la clasificación, al encadenar el mayor período sin victorias desde la llegada de Juan Antonio Anquela al banquillo oviedista, con dos empates en su feudo que hasta la fecha son los últimos pinchazos oviedistas en el municipal ovetense.

Fue en el Carlos Tartiere, con un triunfo ante el Córdoba que puso fin a esa sequía de victorias, cuando se comenzó a cimentar la evolución de un conjunto que ahora deberá completar ese itinerario de cinco etapas sin celebraciones notablemente transformado. Anquela reagrupó sus piezas en torno a otro esquema e introdujo nuevas piezas en su formación inicial, como reflejan las cinco diferencias en los protagonistas de la alineación azul del pasado sábado respecto a la del choque de la primera vuelta en el Carlos Belmonte.

Engrasada la maquinaria oviedista a base de buenos resultados que le han aportado mayor fiabilidad frente a todos los obstáculos que surgen en su trayecto, los azules inician ese tramo que tantos quebraderos de cabeza dio al jienense con la intención de mejorar aquel bagaje cosechado de tres puntos sobre quince en disputa. Siempre en alerta, con la fuerza necesaria para rebasar a su rival si toma ventaja en el marcador como ha conseguido en las últimas jornadas, el conjunto carbayón quiere impulsarse a través de la constancia de su ritmo competitivo para solventar un antiguo repecho en el que espera allanar su camino hacia un esperanzador final.

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