Más ataque, mejor defensa

Más ataque, mejor defensa
La plantilla regresó a los entrenamientos con la sonrisa en la cara de los jugadores, tras el triunfo del domingo ante el Lugo en el Anxo Carro. / ELOY ALONSO

La versión más ofensiva del equipo, con el cambio de sistema, se tradujo en mayor solidez defensiva

RAMÓN JULIO GARCÍAOVIEDO.

El Real Oviedo presentó el pasado domingo en el Anxo Carro una de sus versiones más ofensivas, con el cambio de sistema para pasar a jugar con cuatro defensas. El cambio tiene una lectura positiva, ya que se volvió a la senda de las victorias a domicilio pero, sobre todo, se notó en el aspecto defensivo, ya que el equipo sufrió mucho menos que en encuentros precedentes y recuperó su solidez atrás.

El propio Juan Antonio Anquela destacó en la rueda de prensa posterior al encuentro que una de las cosas que más le habían gustado del equipo fue la «solidez» que exhibió. El hecho contrastable fue que los discípulos de Francisco Rodríguez solo crearon dos ocasiones con cierto peligro: un remate de Fede Vico, al que Alfonso respondió con una magnífica intervención y un cabezazo de Iriome que salió desviado.

Una vuelta después, el técnico azul optó por volver al sistema que más le gusta y como sucediera en el encuentro del Carlos Tartiere ante los lucenses, modificó el dibujo para volver a sus orígenes. El resultado fue un equipo con mucha más presencia en el campo contrario y que tapó mejor la salida del rival que, en muy contadas ocasiones, se acercó a la portería de Alfonso, incluso cuando en los minutos finales se volcó en busca del empate. El nuevo dibujo, con los 'buenos' en el campo, Aarón Ñíguez, Fabbrini y Saúl Berjón, permitió a los oviedistas llevar la iniciativa en el juego y someter al contrario. Para ello los azules comenzaron el encuentro más adelantados e impidiendo la salida cómoda del rival desde su campo.

Más Real Oviedo

Los datos de posesión fueron al final favorables a los lucenses, pero la realidad es que la mayor parte del tiempo fue en zonas que no generaban problemas para los de Anquela. La idea del técnico jienense tuvo mucho que ver con lo que repite de intentar jugar bien y llevar la iniciativa en el partido, tal y como explicó en la sala de prensa del Anxo Carro, en la que dijo que no ponía a los futbolistas más dotados técnicamente para que corrieran detrás de los laterales, sino para que ataquen, demuestren el fútbol que tienen y ofrezcan sus recursos al equipo.

La presencia de Fabbrini en el centro del campo, con Aarón Ñíguez y Saúl, ofreció el domingo más opciones para asociarse y que las posesiones fueran más largas. Además, los dos jugadores de los costados también contaron con libertad de movimientos, para cambiar de ubicación y, en muchas ocasiones, juntarse lo que permitía al equipo tratar de llegar a la portería contraria, además de, con el balón en su poder, no tener que correr detrás del rival.

El nuevo dibujo de los azules trajo otras novedades, como la presencia de Christian Fernández en el lateral derecho, dejando a Mossa, un jugador que tiene más vocación ofensiva, en el banquillo. El cántabro volvía así a su posición más habitual a lo largo de su carrera y cumplió con nota con la misión defensiva que se le había encomendado.

En la derecha de la zaga sucedió algo similar, manteniendo al uruguayo Cotugno que, por sus características, tiene un carácter más defensivo que Diegui Johannesson, que ofrece sus mejores prestaciones con más libertad para subir la banda e irrumpir en ataque. Eso fue lo que sucedió cuando el técnico optó por retirar del campo a un agotado Fabbrini, que sigue acusando cierta falta de ritmo, para dar entrada al hispano-islandés, que a la postre fue decisivo al marcar el gol del triunfo del equipo.

Otra de las novedades fue que Mariga entró en el centro del campo para formar pareja con Folch y dar más presencia física al equipo. El técnico, que había dejado a Hidi en Oviedo, optó por el keniata en vez de Rocha, que estaba disponible tras cumplir sanción. En las últimas jornadas parece que Mariga está teniendo la confianza del entrenador y que va a ser uno de los pilares del equipo para el final del campeonato.

Otro de los que cambió su ubicación fue Forlín, uno de los fijos para Anquela que, de actuar como libre, pasó a ser central marcador, formando pareja con exjugador lucense Carlos Hernández. El argentino ha disputado pocos encuentros como central, ya que además de libre también actuó como pivote defensivo.

La incógnita ahora es si el nuevo sistema ha llegado para quedarse o se trata de un partido puntual teniendo en cuenta las características del rival. Por lo visto en lo que va de temporada, el técnico es poco propenso a cambiar cosas en el equipo cuando los resultados acompañan y todo apunta a que en los próximos encuentros se mantendrá la defensa de cuatro, aunque con la opción de cambiar a lo largo de los 90 minutos si el desarrollo del encuentro lo hace necesario.

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