Real Oviedo

Real Oviedo | Una caja fuerte de código variable

Champagne llega al Real Oviedo para competir por la titularidad con Alfonso Herrero. / E. C.
Champagne llega al Real Oviedo para competir por la titularidad con Alfonso Herrero. / E. C.

Cuatro porteros han defendido la meta azul desde el regreso a Segunda División | Con el cambio de Champagne por Juan Carlos, el Real Oviedo ha remodelado su marco por noveno verano consecutivo

IVÁN ÁLVAREZ OVIEDO.

Alfonso Herrero y Nereo Champagne iniciarán la próxima semana en El Requexón su pulso por conseguir la titularidad en la jornada inaugural del campeonato liguero. La incorporación del guardameta bonaerense, reclutado para elevar la competencia interna, apuntaló una reforma en el marco oviedista iniciada con la salida de Juan Carlos.

Por noveno verano consecutivo, el club azul se movió en el mercado de traspasos para realizar cambios en una demarcación capital para contribuir a la solidez anhelada por Juan Antonio Anquela. Un entrenador que ya ha demostrado a lo largo de su extensa trayectoria en los banquillos que no le tiembla el pulso si tiene que optar por el relevo bajo palos durante el transcurso de la temporada. Lo llevó a cabo en Soria al frente del Numancia, en Huesca y el pasado curso en el Carlos Tartiere, cuando en la decimosexta jornada apostó por hacer debutar en Segunda División a Alfonso Herrero en detrimento de Juan Carlos. Tras disputar todos los encuentros ligueros en su primera temporada en el club, el balear fue relegado a la suplencia desde el ecuador de su segundo curso hasta su conclusión debido a la regularidad mostrada por Alfonso Herrero, el cuarto guardián de la última barrera azul desde el regreso a Segunda División.

El cancerbero toledano, que tomó impulso en el filial oviedista después de poner fin a una estancia de trece años en la cantera del Real Madrid, entró con buen pie en el equipo y contribuyó a la mejor racha de resultados del conjunto carbayón en la pasada temporada, con una decena de jornadas consecutivas sin conocer la derrota. Una serie iniciada con cinco victorias en las que el joven guardameta encadenó cuatro choques imbatido, con un nivel de confianza y un aplomo que le permitieron disfrutar del lado bonito de un oficio en el que cada duda va ligada a la afilada crítica.

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«Es una posición difícil, pero también agradecida», sostiene el guardameta manchego, que cerró su primera temporada en la categoría de plata del fútbol español con veintisiete goles recibidos en el mismo número de encuentros disputados. Un promedio con el que cerró su etapa oviedista Rubén Miño, quien tuvo que recoger el balón de dentro de su portería en trece ocasiones. La primera nada más estrenarse en competición liguera con la camiseta del Real Oviedo tras reemplazar a Esteban. Un fuerte golpe en el costado recibido en la recta final de la primera mitad de un duelo contra el Valladolid provocó la primera sustitución en su longeva carrera deportiva del meta de Bayas, que capitaneó el anhelado ascenso a Segunda y permanece como el último en superar la barrera de los 60 encuentros ligueros consecutivos en el marco oviedista.

Por lesiones, como le ocurrió a él, o por irregularidad en el rendimiento, en el caso de sus sucesores en la meta del Carlos Tartiere, nadie ha sido capaz de repetir esos registros de continuidad. Un reto que asoma ahora en el horizonte de Alfonso Herrero. «Todo lo que sea compararme con él va a ser bueno», indicó en una entrevista a este diario el guardameta forjado en la cantera del Real Madrid, que reconoció las semejanzas en el estilo de juego existentes entre ambos. «Somos porteros que destacamos por estar a gusto bajo palos e intentar abarcar todas las facetas posibles y tener liderazgo», profundizó el cerrojo del conjunto carbayón durante toda la segunda vuelta del último campeonato liguero.

Un estatus que luchará por conservar en el nuevo curso, en el que el club le ha renovado su competencia con la incorporación de un guardameta con un perfil diferente al que representaba Juan Carlos. Su nuevo compañero y a la vez adversario bajo palos diariamente en El Requexón llega con más de una década de trayectoria profesional en la mochila. Con su experiencia pondrá el contrapunto a la juventud del cancerbero forjado en la cantera madridista, que pese a ello ya ha demostrado esa personalidad para no ser engullido por contextos adversos en los que tanto incide Anquela cuando se atisba que el viento no sopla a favor.

Trabajo en silencio

«El portero siempre juega en una posición psicológica y está enfrentándose constantemente con situaciones mentales», expuso en su día el temperamental Oliver Kahn, consciente de la volatilidad que rodea a los guantes. De Champagne, descrito desde el club al oficializar su incorporación como «un portero sobrio, con gran físico, que destaca por su seguridad en balones aéreos, además de su velocidad bajo palos», elogian quienes han compartido día a día con él su capacidad para trabajar en silencio, pero sin bajar la intensidad cuando el entrenador apuesta por otro guardameta desde el pitido inicial.

Tanto Alfonso como Champagne eligieron en su día el Tartiere como el lugar para ganar minutos e iniciarán ahora una sana competencia. El toledano para conservar la titularidad y el argentino para convertirse en el quinto inquilino desde el regreso a Segunda de la meta azul, una caja fuerte que ha ido variando de código para tratar de mantenerse cerrada.

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