El Oviedo impone su insignia de oro a los abonados con medio siglo de lealtad azul

Los abonados azules con cincuenta años de fidelidad, en el comienzo del acto de entrega de las insignias./HUGO ÁLVAREZ
Los abonados azules con cincuenta años de fidelidad, en el comienzo del acto de entrega de las insignias. / HUGO ÁLVAREZ

«Es otro momento dentro de mi historia con este club, que nunca terminará», sostiene el exzaguero Luis Manuel, socio desde la cuna

I. ÁLVAREZOVIEDO.

Sonríentes y acompañados por sus familias, 36 aficionados azules fueron obsequiados ayer por su lealtad al Real Oviedo. El restaurante De Labra fue el escenario de «un acto» entrañable, como lo definió Jorge Menéndez Vallina, encargado de entregar las insignias de oro del club que preside a quienes cumplen cincuenta años como abonados sin ningún paréntesis.

Medio siglo de fidelidad azul. Toda una vida, como en el caso del excentral Luis Manuel, a quien su padrino convirtió en abonado nada más nacer, en la segunda mitad de la década de los sesenta. Al igual que su hermano Joaquín, recogió ayer la muestra de esa lealtad al club al que ha consagrado su vida, primero vistiendo su camiseta en el terreno de juego desde sus categorías inferiores y en la actualidad como aficionado.

«Es una maravilla seguir cumpliendo años con este sueño y ahora transmitiéndoselo a mis hijos», señaló el exzaguero internacional, que aludió a su vínculo con el Real Oviedo como «una pasión que desde pequeño me metieron dentro, que intenté y creo que conseguí pasar a mis hijos». «Nunca piensas que puedan llegar estos momentos, pero es bonito. Un recuerdo familiar importante por mis padres», señaló el ovetense, que acudió al restaurante acompañado de la nueva generación de Arias.

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«Es otro momento más dentro de mi historia con el club, que nunca terminará», proclamó el exjugador, que bromeó al recordar que su nexo con el club no se deteriorará con el paso de los años. «No sé si hay más medallas para los cien, pero igual estamos ahí para ellas», afirmó con una sonrisa, antes de mostrar su esperanza por volver a ver pronto al conjunto carbayón «arriba del todo, en Primera División».

«Viví una de las mejores etapas de la historia del club y ojalá pueda vivirla como espectador. Especialmente porque la gente mayor pueda volver a hacerlo y porque la gente joven vea pronto a su equipo con los mejores», señaló el exdefensor, que confesó que el nerviosismo es superior desde fuera del terreno de juego que como jugador. «Se sufre mucho más por la incapacidad de hacer cosas, pero no deja de ser bonito», confesó en un acto al que acudió la plana mayor de la entidad carbayona, encabezada por Jorge Menéndez Vallina. El vicepresidente Manolo Paredes, el consejero Fernando Corral, el responsable de relaciones institucionales César Martín, el gerente David Alonso Mata y el resposanble del área social Miguel Sanz tampoco quisieron perderse un evento en el que se amontonaron las emociones.

«La mayor parte me recuerdan y me comentan anécdotas. Es un momento para disfrutarlo, pero también para acordarnos de los que ya no están», indicó Luis Manuel que tuvo un recuerdo para su amigo Santi, presente en este acto el pasado año. Con cuatro ausencias y otros que delegaron su presencia en un familiar, José Luis Partida, delegado del equipo de División de Honor juvenil, fue otro de los distinguidos con un nexo doble con el club. Un exponente de un amor a los colores azules que ayer recibió su reconocimiento.

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