«Somos un reflejo de lo que es el míster»

El once inicial que Anquela puso en liza en Almería, con el bautismo oviedista de Carlos Hernández y las primeras titularidades para Hidi y Diegui Johannesson. / OPTASPORTS
El once inicial que Anquela puso en liza en Almería, con el bautismo oviedista de Carlos Hernández y las primeras titularidades para Hidi y Diegui Johannesson. / OPTASPORTS

Saúl Berjón señala que el equipo «nunca se da por vencido» y ya comienza a empaparse de la filosofía de Anquela

IVÁN ÁLVAREZ OVIEDO.

Fuente desbordante de energía, Anquela pretende contagiar su esencia a la plantilla del Real Oviedo para inculcarle un espíritu beligerante que le lleve a vaciarse hasta el pitido final del árbitro. Consiguió que los azules plasmasen esa filosofía ante el Rayo pese a la derrota y esa premisa encontró continuidad en Almería, donde el conjunto carbayón completó una convincente actuación a domicilio que corrigió su talón de Aquiles durante la temporada pasada.

«El míster lo que quiere es que lo demos todo hasta el final. Somos un reflejo de lo que es él», confesó Saúl Berjón acerca del mantra que predica el entrenador oviedista, que consiguió arraigarlo en Alcorcón a través de una vibrante fase de ascenso a Segunda División. La categoría en la que se ha forjado un buen prestigio el técnico jienense con una cultura de esfuerzo innegociable en los vestuarios que dirige.

«A mí lo que me interesa es que mi equipo tenga buenas sensaciones y sepa lo que quiere», proclamó el veterano técnico andaluz, satisfecho porque su equipo peleó «desde el primer minuto hasta el último» en Almería, donde los oviedistas estrenaron su casillero de puntos esta temporada. «Haciendo así las cosas, los resultados irán llegando», aventuró tras cosechar un empate que refuerza su convencimiento de que el barco azul navega por buen rumbo en unas aguas tendentes a la tormenta como las de la categoría de plata del fútbol español.

Su capitán en la hoja de ruta ofensiva en las primeras millas de la competición es Saúl Berjón, que monopoliza la producción goleadora del conjunto carbayón y con su tercera diana permitió a los azules echarle el ancla a su primer punto. «Tuve el 2-0 que hubiera cambiado el partido, pero nos empataron muy rápido. Vamos remando. El equipo nunca se da por vencido y eso es muy importante», señaló el extremo ovetense, con una mezcla de ligera «rabia» por no amarrar el triunfo que aplaca con las tablas conseguidas a domicilio en una categoría «todavía más complicada» que el curso pasado.

«Punto es punto», apostilló parafraseando a Vujadin Boskov el canterano oviedista, que no escondió la satisfacción personal por su gran arranque de temporada a nivel individual, pero lo hubiese cambiado por un pleno de triunfo en los dos primeros encuentros de los azules. En el tramo final del segundo envite liguero, los de Anquela se refugiaron en la solidez que les faltó en la puesta de largo en el Carlos Tartiere para sofocar el ímpetu almeriense.

«Ellos estuvieron achuchando, pero tampoco generaron mucho peligro. Eso dice del buen hacer defensivo del equipo», argumentó Saúl Berjón acerca del funcionamiento colectivo sin balón de un equipo en el que se estrenó en Almería Carlos Hernández. «Las sensaciones a nivel individual y colectivas han sido buenas y creo que esa es la línea que hay que seguir», indicó el jienense, que aboga por minimizar errores, a su juicio la receta indispensable para lograr los objetivos marcados en la categoría si se adereza con habilidad para la adaptación al contexto. «Hay buenos jugadores para jugar al fútbol. Si se puede jugar, se jugará, y si no hay que ser prácticos, estar juntitos y conceder poco. Es lo que estamos haciendo y esperemos que así sea durante toda la temporada», concluyó el andaluz sobre los pasos de un equipo que se empieza a mimetizar con su entrenador.

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