Real Oviedo

El gol se resiste a un sólido Real Oviedo

El exoviedista Cristian Rivera se lleva la pelota ante Mariga.
El exoviedista Cristian Rivera se lleva la pelota ante Mariga. / D. M

El equipo azul recibió la primera derrota de la pretemporada ante el Eibar tras encajar un gol de penalti | En el choque disputado en Torrelavega debutaron los últimos fichajes del cuadro azul. Cotugno, Mariga e Hidi mostraron una carencia de ritmo de competición

RAMÓN JULIO GARCÍA TORRELAVEGA.

El Real Oviedo encajó la primera derrota de la pretemporada ante el Eibar en un partido en el que los de Anquela, nuevamente, evidenciaron un buen planteamiento defensivo pero tuvieron problemas en la creación y sobre todo en el gol, que se sigue resistiendo. El tanto de los armeros que decantó la balanza en Torrelavega llegó de penalti.

Las últimas incorporaciones al cuadro azul, Cotugno, Hidi y Mariga tuvieron sus primeros minutos, pero evidenciaron la falta de trabajo con el equipo y que necesitaran algo más de tiempo para acercarse a lo que se espera de ellos.

El técnico probó alternativas ante la ausencia de Fabbrini, algo que aseguró que le preocupa, pero para lo que asegura que encontrará soluciones, bien dentro de la plantilla o con fichajes.

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En la alineación inicial de Anquela hubo muchas novedades con relación a los partidos anteriores. La más destacable fue la presencia en el once de los últimos fichajes, con Mossa en el lateral izquierdo, Cotugno en el lateral derecho, Mariga como pivote y Hidi en la mediapunta. Además, las bandas del centro del campo fueron para Viti, la derecha, y Aarón Ñíguez, en la izquierda.

Los azules jugaron con un único delantero todo el partido, primero Linares y luego Toché, mientras que por la mediapunta pasaron Hidi, Edu Cortina y Asier. Lo que no hizo en esta ocasión el técnico fue alinear juntos a los dos delanteros de la plantilla, Linares y Toché.

El único futbolista azul que jugó los 90 minutos fue Viti, que comenzó como extremo derecho y acabó jugando en el lateral izquierdo. Al final del encuentro el técnico elogió la actitud del de Laviana y su disponibilidad al trabajo.

El partido comenzó con poco ritmo por parte de los dos equipos y más dominio de los eibarreses, que sin grandes alardes estaban más cerca de la portería oviedista. Pronto dispusieron de la primera ocasión de gol. Un balón en la frontal lo aprovechó Kike García para recortar y disparar para que el balón se estrellara en el poste de la portería de Alfonso.

Los ovetenses tenían problemas en la salida de balón y el recurso de mandar balones largos sobre Linares no generaba problemas para los defensores del conjunto de Mendilibar.

El jugador que estaba llamado a tratar de buscar combinaciones con sus compañeros era Hidi, pero apenas el balón pasaba por sus botas. En un par de acciones dio muestras de la calidad que se le supone con la zurda, pero no era suficiente para acercarse a la portería de Dimitrovic, que no tuvo apenas que intervenir.

Mariga, tenía la misión de emparejarse con el ex oviedista Cristian Rivera en el centro del campo y apenas tocó balones. Eso si, su envergadura le hizo imponerse en varias acciones defensivas. Sin embargo, el keniata evidenció que aún le resta bastante para adquirir un buen estado físico.

Así las cosas toda la creación ofensiva quedaba para los escarceos por las bandas de Viti y, sobre todo de Aarón Ñíguez que, en lo que va de pretemporada, está evidenciando que está con una marcha más que el resto por su velocidad, tanto para atacar como en la vuelta a defender, robando varios balones.

Los armeros tuvieron una nueva ocasión para adelantarse en el marcador en un lanzamiento de falta desde la frontal, que ejecutó Jordán y Alfonso mandó a saque de esquina.

La falta de frescura en los dos equipos hizo que en varias fases de la primera mitad el partido decayera mucho y apenas se pasara del centro del campo. Ninguno de los contendientes lograba imponerse.

Eso si, por parte de los de Anquela se volvió a evidenciar que el aspecto defensivo está bien engrasado y las concesiones atrás fueron mínimas. En este aspecto, Ramón Folch volvió a ser el que más efectivo estuvo, sobre todo, por sus continuas ayudas en las zonas en que el equipo más lo necesitaba.

Los centrales, Carlos Hernández y Valentini, no hicieron concesiones y se mostraron expeditivos en todas las acciones. Además, no se complicaron la vida tras recuperar el balón, ofreciendo contundencia y enviando el esférico fuera de las zonas de peligro.

La ocasión más clara de los oviedistas llegó a falta de cinco minutos para el final de la primera mitad. La acción fue un fiel reflejo de lo que le gusta a Anquela. Linares despejó un balón desde el medio del campo y Aarón Ñíguez ganó la carrera a su marcador para presentarse solo ante el portero. El disparo cruzado del ilicitano lo mandó a saque de esquina Dimitrovic en una buena intervención.

La primera mitad acabó con el mismo resultado que empezó, después de que el Eibar tuviera mayor dominio del juego, pero los oviedistas tuvieron orden y efectividad en la zaga.

El lateral derecho Cotugno, que debutó con el equipo azul, tuvo una actuación correcta en la faceta defensiva, mientras que en la ofensiva apenas intervino. Mossa intentó algo más sumarse al ataque y también estuvo correcto en tareas de contención.

En el descanso, Anquela dio entrada a Verdés por Valentini, David Rocha por Mariga y Edu Cortina por Hidi, manteniendo el resto del equipo de la primera mitad. Edu Cortina fue mediapunta, manteniendo el técnico el mismo dibujo de la primera mitad con un único punta.

Nada más iniciarse la segunda mitad se adelantaron los eibarreses al transformar Kike García un penalti que cometió sobre él mismo Verdés en un agarrón.

En una nueva ocasión a balón parado los de Mendilibar pudieron hacer el segundo, pero Alfonso metió una buena mano a un lanzamiento de falta que Jordán ejecutó desde el vértice del área.

Anquela realizó otros cuatro cambios a la hora de partido dando entrada en el equipo a Diegui Johannesson, Pucko, Saúl Berjón y Toché, que ocuparon los puestos de Cotugno, Mossa, Aarón Ñíguez y Linares.

El Eibar que había comenzado dominando en la segunda mitad, acusó el cansancio por no haber realizado cambios, mientras que los azules tenían algo más de frescura y lograron comenzar a salir de su campo con algo de peligro. Como una acción de Toché que controló en el área, pero un defensa se le echó encima u otra en la que Pucko no llegó por poco a un balón suelto en el área.

El partido estaba más abierto y al dominio de los ovetenses respondieron los armeros con un par de buenas contras. Sin embargo, el marcador no se movió.

En definitiva los de Anquela encajaron la primera derrota, pero lo hicieron ante un rival de Primera División y evidenciando virtudes en el aspecto defensivo y carencias en el ofensivo.

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