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Real Oviedo | Un revés con margen para la reacción

Alfonso Herrero, Forlín y Ramón Folch dialogan en El Requexón. / HUGO ÁLVAREZ
Alfonso Herrero, Forlín y Ramón Folch dialogan en El Requexón. / HUGO ÁLVAREZ

El Real Oviedo asume sin excusas la dura derrota ante el Valladolid y se conjura para cambiar el rumbo en Soria

Las bromas para felicitar a Alfonso Herrero por su vigesimocuarto cumpleaños fueron una de las pocas concesiones a la alegría ayer en El Requexón. En el vivero oviedista se palpaban los ecos del duro varapalo sufrido la noche del viernes ante el Valladolid, que con dos ganchos casi consecutivos envió a la lona a los azules.

«El vestuario está tocado debido a la derrota y creo que es algo normal», reconoció con sinceridad Diegui Johannesson, que saltó al terreno de juego entre los dos golpes al mentón propinados por el conjunto vallisoletano. Un doble jarro de agua fría del que los azules no se lograron rehacer ante para someter a un adversario que supo maniatarle desde el inicio. «Fueron superiores en todos los aspectos, pero ahora solo queda seguir trabajando y a intentar sumar los tres puntos en Soria», expuso sin ambages el internacional islandés, con la ambición de enmendar sobre el césped de Los Pajaritos los errores cometidos en lo que Juan Antonio Anquela calificó como el peor partido del año.

Poco fluidos en labores ofensivas, el protagonismo que el técnico oviedista demanda a sus hombres más creativos lo supo eclipsar el Valladolid, que supo guionizar el encuentro bajo sus parámetros prestablecidos. «No hemos estado cómodos, el rival ha tenido el balón, no nos hemos encontrado bien y eso ha sido fundamental en el transcurso del partido», argumentaba Carlos Hernández, que no titubeaba al referirse al reconocer que el del viernes fue «un día para olvidar». El central insta a rescatar la mejor versión del conjunto carbayón y ve el vaso medio lleno al recordar que faltan seis batallas por librar y no pueden «dar por perdido nada».

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Mismo recorrido

El bofetón propinado por el Valladolid sitúa a los azules en el mismo camino que en la primera vuelta del campeonato liguero a estas alturas del recorrido. Alcanzada la quincena de jornadas, el grupo que dirige Juan Antonio Anquela contaba con veinte puntos en su casillero, los mismos que ha sumado desde que ha cruzado el ecuador liguero.

Fue entonces cuando, espoleados por un sólido triunfo sobre el Numancia, los oviedistas tomaron velocidad de crucero al encadenar cinco victorias que les consolidaron entre la media docena de equipos que comanda la clasificación.

Descabalgado de la sexta plaza tras la victoria del Zaragoza ayer, el conjunto que dirige Juan Antonio Anquela afronta el duelo de la próxima semana en Los Pajaritos como la oportunidad perfecta para reengancharse a la zona que concede el último billete a la élite del fútbol nacional. «Quedan seis finales y hay que intentar ganar las seis», proclamó el internacional islandés, que este fin de semana tratará de aislarse de los resultados de los rivales directos para volver con más fuerza el martes al trabajo, con el objetivo de rearmarse bajo la estratagema de Anquela.

«Nos lo transmitió el míster en el vestuario. Hay que remar, seguir peleando», indicó el lateral, que tiene claro que «hasta que la clasificación diga lo contrario, seguimos estando ahí y tenemos opciones de todo». El cicatrizante de la herida abierta por el Valladolid pasa por Soria.

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