Los Reyes Magos se duplican de azul

Valentini y Toché, con uno de los niños ingresados./
Valentini y Toché, con uno de los niños ingresados.

Seis jugadores del club carbayón reparten regalos entre los niños en el HUCA | Toché, Valentini, Forlín, Mossa, Alejandra Moro y Silvia Fernández hicieron brotar las sonrisas de los pacientes más jóvenes del centro sanitario

IVÁN ÁLVAREZ OVIEDO.

Los Reyes Magos llegaron ayer por partida doble y de forma anticipada al HUCA por cortesía del Real Oviedo, que envió a seis de sus jugadores al centro sanitario para repartir regalos a los niños hospitalizados. «Una jugada que también hay que contar», como la calificó José Antonio Vecino, director de atención sanitaria y salud pública, que deseó a los futbolistas «un final de curso exitoso» antes de que comenzasen sus visitas por las habitaciones.

Con paciencia y amabilidad, provistos de sus mejores sonrisas, Toché, Mossa, Forlín, Valentini, Silvia Fernández y Alejandra Moro repartieron los peluches, bufandas y balones donados por el club azul y el excanterano oviedista Juan Mata. Guiados por el director del hospital, Pablo Muñiz, y Corsino Rey, jefe de la UCI pediátrica, sorprendieron a pequeños como Carmen Arboleya, jugadora de las categorías inferiores del Oviedo Balonmano Femenino, que trataba de entretenerse junto a su madre Tatiana cuando recibió la visita de los futbolistas con un juguete envuelto para ella.

«Ya ves que no tiene que ser todo malo aquí», le indicaba María José Pérez a su hijo Unai después de que recibiese un peluche de las manos de Mossa. «Vamos a sacar una foto para que vean lo que se ha perdido por venir tan temprano a verte», bromeaba su padre Pablo al observar la enorme sonrisa en la cama del pequeño, uno de los niños obsequiados en una iniciativa que trasciende los colores y las rivalidades deportivas.

La familia del gijonés Aarón Alonso, de ocho años, se sorprendió al ver entrar a su habitación a varias personas con las bufandas oviedistas y aunque les reconoció el sportinguismo de la familia no tardó en agradecerles su visita. «Somos del Sporting y hace poco le trajeron una camiseta firmada de todos los jugadores, pero la rivalidad que tenemos es sana. Somos equipos asturianos y ojalá nos enfrentemos pronto en Primera», les indicó su abuelo Marcelino. «Claro, lo firmo ya», apostilló con una sonrisa Forlín.

La felicidad de Pablo

De entre todas las habitaciones visitadas por los seis jugadores oviedistas, en una se congregaba una desbordante ilusión. Era la de Pablo Argüelles, que idolatra a Toché y no podía dejar de sonreír al verle.«Tengo el brazalete y una camiseta con tu celebración al Sporting», le indicaba al ariete, que le prometió una camiseta suya el día que fuese a El Requexón. «Pronto salgo ya», le respondió ilusionado.

«Tú te has quedado un día más para que viniese», bromeó el murciano antes de que el joven seguidor del conjunto carbayón preguntaba a Mossa por su estancia en Tarragona con el Nástic y a Forlín por sus experiencias en campos como el Camp Nou. «Es que eres el mejor jugador del mundo», apostilló Pablo, uno de los últimos niños que recibió regalo en una visita que finalizó con una foto de familia entre los futbolistas y el personal sanitario. «Como habéis visto lo tenéis muy fácil para hacer felices a los niños en poco tiempo», recordaba Corsino Rey a los seis jugadores, artífices de que brotasen las sonrisas entre los más jóvenes.

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