«El sacrificio estaba mucho más presente antaño; ahí el fútbol se ha deteriorado»

I. ÁLVAREZ

-¿Qué recuerdos tiene del trayecto hacia el fútbol profesional?

-Se lo digo muchas veces a los chavales, tienen mucha suerte. Antaño subía uno o dos a hacer la pretemporada. A día de hoy poco menos que lo exigen los jugadores sin haber demostrado nada. En ese sentido el fútbol se ha deteriorado mucho. Antes, el sacrificio para conseguir las cosas estaba más presente. Ahora parece que te lo tienen que dar hecho y es un fiel reflejo de la sociedad actual. En ese sentido, estoy orgulloso porque vengo de una época en la que el fútbol era más complicado. Era compañero de habitación de Pablo Alfaro y había unos roles en los vestuarios y unas pautas no escritas que se tenían que cumplir. Hoy en día le dices a un chaval algo por su bien y ves el nivel de prepotencia.

-¿Le tocaron los campos de tierra?

-Y de grija. Sí, si, sí. Llegar a casa con el 'raspón' e intentar curarse y que al siguiente partido la herida se volviese a abrir. Había un campo de hierba artificial en toda Cantabria y era de hockey. Era la hostia cada vez que jugabas allí. Valoras más todo. Ahora los chavales entrenan en campos de hierba, con botas, patrocinadores, utilleros... Recuerdo que mi madre me tenía que lavar la ropa y tenía que estar para el día siguiente. Ahora como son cosas que ya ven con normalidad no lo valoran porque lo tienen a diario.

-¿Cómo fue su etapa en un fútbol que prioriza tanto lo individiual como el norteamericano?

-Cuando decidí ir allí el choque cultural a nivel futbolístico fue muy grande. El fútbol es el cuarto deporte en cuanto a importancia y es poco seguido en según qué estado. Tus conceptos futbolísticos son muy diferentes a los de ellos. Respecto a cuidados físicos y técnicos ves una distancia importante. Encima, por su mentalidad de ser la primera potencia mundial, son muy reacios a que tú les influyas y abrirse. A mi entrenador allí le quise exponer cosas que en el día a día en Europa se podían utilizar y nos venía bien y me dijo que a un americano no se le puede decir lo que tiene que hacer. Una vez que escuchas eso poco puedes hacer. Solo hay dos caminos que adoptar, o aceptas lo que hay y sigues al rebaño o eres una oveja solitaria y haces la guerra por tu cuenta, sabiendo que lo vas a pasar mal porque va a ser día tras día chocarte con la misma cerca.

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