Real Oviedo

Real Oviedo | Saltar una piedra con la que ya se tropezó

Los futbolistas del Oviedo, al término del partido del pasado domingo, ante el Numancia./CARLOS GIL
Los futbolistas del Oviedo, al término del partido del pasado domingo, ante el Numancia. / CARLOS GIL

Los de Anquela necesitan recuperar virtudes que tuvieron en fases del campeonato, pero que desaparecieron en los últimos partidos | El conjunto ovetense tiene cinco jornadas por delante para evitar repetir los errores de las dos últimas campañas

RAMÓN JULIO GARCÍAOVIEDO.

«El que se quema con leche, cuando ve una vaca llora», fue la respuesta del uruguayo Óscar Washington Tabárez, en su etapa de entrenador del Real Oviedo, al ser preguntado el motivo por el que el equipo se había echado atrás en un partido que iba ganando. El técnico aludía así a que en la jornada anterior le habían remontado un partido por seguir atacando.

La vaca para el oviedismo son los cinco encuentros que restan del campeonato. La leche con la que se quemó es lo sucedido en las dos últimas temporadas en la fase final del campeonato, en la que acabó quedándose fuera del 'play off', después de haberlo tenido al alcance durante todo el año.

A falta de cinco jornadas para el final de la liga, los azules están a tres puntos de las eliminatorias después de haber estado buena parte de la temporada en el grupo de cabeza, incluso con el ascenso directo a tiro. Sin embargo, la losa de lo ocurrido en las dos temporadas anteriores y, sobre todo, la mala imagen de los dos últimos encuentros, dan poco margen para la ilusión por más que los números digan que todavía es posible y que quince puntos son un mundo en una categoría tan igualada como es la Segunda División.

El mensaje que saldrá del vestuario oviedista en los próximos días será, como ya ocurrió el pasado lunes con las declaraciones de Mossa, es que las matemáticas siguen permitiendo aspirar a meterse entre los seis primeros, aunque sin margen para errores.

La presencia de Anquela en el banquillo, curtido en mil batallas en esta categoría y cuyos equipos tradicionalmente acaban bien los campeonatos, es una de las agarraderas a las que quieren asir los oviedistas para lo que resta de competición. Del mismo modo, existe la esperanza de que el equipo recupere la solidez que en los dos últimos encuentros ha perdido.

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Retumban en los oídos de los aficionados las palabras de Anquela en la sala de prensa de Los Pajaritos, en las que dijo que si el equipo seguía jugando así «no gana un partido más». Pero antes de eso, el jienense había dicho otra cosa tan importante, aunque menos sonora: «La recuperación pasa por ganar un partido en casa». Algo que el equipo intentará el próximo domingo ante el Lorca, que desde la pasada jornada es equipo de Segunda B.

Para lograr una victoria ante el Lorca o, ante cualquier rival, los carbayones están obligados a recuperar las virtudes que se ha dejado en el camino y que en las últimas jornadas ni se asomaron al equipo. La primera de ellas es la solidez defensiva y el control del área propia.

Los de Anquela cometieron en los dos últimos encuentros numerosos errores en los marcajes, despistes en las acciones a balón parado y dieron facilidades al rival que no acostumbraba. La ausencia de Forlín en Soria no puede justificar todos los errores, ya que ante el Valladolid estaba en el campo y la situación no fue mejor.

El equipo logró, en su mejor fase de la competición, que Alfonso tuviera tardes plácidas, casi sin trabajo, mientras que en los últimos partidos tiene que emplearse mucho más y ni siquiera sus buenas intervenciones evitaron la goleada en Soria. El buen trabajo defensivo se achacó, por parte de todos, al esfuerzo colectivo, que ahora parece no ser tan efectivo, por lo que la aportación resto del equipo a esa tarea parece otra de las asignaturas pendientes que el equipo debe recuperar.

Otro de los aspectos en los que el equipo ha bajado sensiblemente es en las acciones a balón parado, tanto en el área propia como en la ajena. En Segunda se tiene como clave este tipo de acciones que, en muchos encuentros, desequilibraron la balanza a favor de los de Anquela. El equipo suma siete jornadas sin marcar en una jugada a balón parado. Concretamente desde que lo hiciera Forlín en Tenerife.

Otra de las carencias azules esta temporada, ésta más pronunciada, que fue reconocida varias ocasiones por el técnico es la falta de 'fútbol', referido a la capacidad para tener el balón y lograr posesiones largas, que permitan al equipo no tener que estar tanto tiempo defendiendo, además de permitir llegar al área rival con ciertas garantías. La presencia de Fabbrini en el equipo, tras recuperarse de su lesión parecía que podría ayudar a Saúl Berjón en esta tarea, ya que es el único jugador de cuyas botas están saliendo acciones de peligro, pero el toscano no acaba de asumir ese papel y la pasada jornada acabó quedándose en el banquillo.

En relación con lo anterior está la poca producción ofensiva del equipo. En los seis últimos encuentros solo ha marcado cuatro goles y lo que es más preocupante: no ha generado casi ocasiones claras en ninguno de los encuentros.

En definitiva, la tarea de Anquela para volver a convertir al equipo en lo que era está ahora marcada por la urgencia de lograr una victoria en el encuentro del próximo domingo ante el Lorca y, a partir de ahí, esperar que el resto de resultados permitan al equipo volver a tener opciones de reengancharse a la pelea por las seis primeras posiciones y entrar en el 'play off'.

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