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Real Oviedo | Sensaciones enterradas en Granada

Juan Antonio Anquela, cabizbajo, durante el encuentro disputado por su equipo en Los Cármenes. / EL IDEAL
Juan Antonio Anquela, cabizbajo, durante el encuentro disputado por su equipo en Los Cármenes. / EL IDEAL

El Oviedo firmó el peor partido de una temporada en la que, pese a la falta de resultados, la imagen no era mala | El técnico fue muy crítico con la actitud del equipo, que tiró por tierra en su último compromiso la buena actitud que venía mostrando

RAMÓN JULIO GARCÍA OVIEDO.

Entre la rueda de prensa que Juan Antonio Anquela ofreció el viernes en el Carlos Tartiere antes de que el equipo partiera hacia Granada y la que dio en la sala de prensa del estadio de Los Cármenes, solo pasaron algo más de 24 horas. Sin embargo, el mensaje de ambas dista un mundo.

En contexto

Antes de viajar a tierras andaluzas, con el empate ante el Tenerife reciente, las palabras del técnico del Real Oviedo fueron de optimismo y de confianza en el trabajo que se estaba realizando. En Granada, en cambio, el jienense se mostró crítico con el equipo y los jugadores, aunque matizó que se refería solo a alguno, y anunció que el grupo tenía un problema serio.

Entre las dos ruedas de prensa el equipo jugó el peor partido de lo que va de temporada. Es cierto que hubo una dosis de infortunio por la forma en la que llegó el primer gol y el momento en que se encajaron los dos tantos, pero el equipo, por encima de todo, no dio sensación de poder llevarse el partido y el propio entrenador reconoció que estuvieron cerca de encajar una goleada.

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El conjunto azul era hasta entonces el único equipo que había logrado marcar gol en las nueve primeras jornadas, ante el equipo nazarí no solo no lo hizo. El problema fue que apenas tuvo oportunidades. Solo una de Carlos Hernández en el añadido.

El juego del equipo fue plano y previsible, avanzando solo lo que permitía el rival y sin recursos ni por el centro ni por las bandas. Las ideas no fluyeron y los minutos en que los de Anquela tuvieron el balón no tuvieron trascendencia en el juego, siempre alejados de la portería de Javi Varas, que disfrutó de una tarde cómoda. Ni siquiera en las acciones a balón parado fueron capaces los oviedistas de generar peligro el sábado.

Lo que más incomodó al entrenador en el encuentro de Granada fue precisamente algo que el viernes destacó como una de las virtudes del equipo y motivo para la tranquilidad, pese a los resultados. La actitud de alguno de sus jugadores no gustó al entrenador, que llegó a afirmar que «para jugar al fútbol hay que tener once en el campo que quieran correr y quieran pelear».

Aunque el técnico había anunciado al inicio de su rueda de prensa en Los Cármenes que era el momento de tranquilizarse y pensar para no decir cosas de las que «luego te puedes arrepentir», no dejó la oportunidad de mandar un mensaje a los jugadores: ese no era el camino.

Hasta el partido del sábado el equipo siempre había tenido momentos de buen juego y oportunidades para ganar, algo que no sucedió en esta última jornada. La falta de constancia en algunas fases era lo único que el titular del banquillo del Real Oviedo achacaba hasta ahora al conjunto. El sábado, sin embargo, Anquela no ocultó que el equipo tiene «un problema grave», que es la forma en que se afrontó el partido.

Ahora el técnico dispone de un par de días para darle vueltas a lo sucedido y, sobre todo, a las decisiones que debe adoptar para revertir una situación que se complica, después de cinco encuentros sin ganar y haber perdido dos. Entre las soluciones no se descartan cambios en el equipo para el encuentro del próximo domingo ante el Córdoba. La vuelta de alguno de los lesionados, casos de Mariga y Diegui, puede ayudar a que el entrenador tenga más recursos.

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