Real Oviedo

Real Oviedo | La sombra que eclipsa al Tartiere

Ramón Folch golpea el balón en presencia de Forlín./ELOY ALONSO
Ramón Folch golpea el balón en presencia de Forlín. / ELOY ALONSO

El Oviedo, que afronta dos duelos consecutivos a domicilio, buscará su primer triunfo de visitante | «Va siendo hora de que demos ese paso, lo hemos demostrado en casa y fuera tenemos que mostrar la misma actitud», indica Linares

IVÁN ÁLVAREZ OVIEDO.

La plantilla del Real Oviedo reanudó ayer los entrenamientos en El Requexón bajo una lluvia tan intermitente como intensa, pero los nubarrones sobre el rendimiento del conjunto carbayón se disiparon con su convincente triunfo sobre el Lugo. La tormenta desatada tras la derrota en Alcorcón y la lesión de Toché escampó con la remontada completada ante el conjunto gallego, que llegaba al Carlos Tartiere en lo más alto de la tabla y se fue del municipal ovetense trasquilado.

Con el horizonte más despejado fruto de esa exhibición de fuerza en su estadio, los azules tratarán de evitar una nueva borrasca y no desguarnecer el que ha sido su talón de Aquiles desde su vuelta a Segunda División. «Somos conscientes de que tenemos que cambiar la cara fuera y el domingo tenemos una linda posibilidad», señala Forlín, que califica como una «cuenta pendiente» la orfandad de triunfos de los azules a domicilio esta temporada. Una campaña en la que esperan desterrar la dualidad que caracterizó a los carbayones el pasado curso en función del escenario de sus choques.

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«Va siendo hora de que demos ese salto fuera de casa. En el Tartiere, tanto el año pasado como este nos sentimos fuertes, y fuera de casa nos está costando mucho», expone Linares, que considera que ha llegado el momento «de que demos ese paso que podemos dar». Una confianza basada en las alegrías gestadas en el Carlos Tartiere, que le invitan a pensar que pueden trasladarse a otros terrenos de juego. «Lo hemos demostrado en casa y fuera tenemos que mostrar la misma actitud», apostilla el ariete aragonés con una de las claves para finiquitar una de las debilidades que ha mermado a los oviedistas desde su regreso a la categoría de plata del fútbol español.

Tras el anhelado ascenso, el conjunto carbayón ha disputado 144 puntos a domicilio y solo ha podido sumar 45, con un pobre bagaje de ocho victorias en 48 encuentros. Cuatro llegaron a las órdenes de Sergio Egea y la otra mitad con Fernando Hierro al frente, en una campaña en la que los azules solo sufrieron doce derrotas a domicilio.

Con el desembarco de Juan Antonio Anquela en el banquillo azul este verano, la tendencia parecía haberse corregido, con dos empates acompañados de buenas sensaciones en los dos primeros desplazamientos. Sin embargo, la derrota ante el Carlos Belmonte, frente a un Albacete que por entonces no conocía el sabor de la victoria, inició la deriva oviedista, ilustrada en las seis jornadas consecutivas sin ganar.

Tras un empate obtenido en Barcelona, llegó la sonrojante derrota en Granada. Revivida la pesadilla en Santo Domingo, la plantilla es consciente de que no se pueden encadenar nuevos errores ahora que afrontan dos encuentros consecutivos a domicilio en seis días. «Es un lindo desafío que se viene por delante», sostiene Forlín sobre el duelo de este domingo en Tarragona y el del sábado de la próxima semana en Valladolid. Contra un rival que acumula más puntos a domicilio que delante de su afición y donde el pasado 13 de mayo desperdiciaron una ventaja de dos goles, los azules buscan la luz que acabe con la sombra que eclipsa su rendimiento en el Carlos Tartiere.

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