Real Oviedo

Real Oviedo | Una Torre de Babel teñida de azul

La inflación del mercado español fomenta la internacionalización del conjunto oviedista | En el vestuario del Tartiere convivirán siete nacionalidades esta temporada, el registro más alto de su historia en Segunda División

IVÁN ÁLVAREZ OVIEDO.

El Real Oviedo amplía sus horizontes. El club, profundamente globalizado a través de su afición a raíz de la ampliación de capital de 2012, ha trasladado ese proceso de internacionalización a su vestuario con las incorporaciones realizadas en las últimas semanas.

Para confeccionar una plantilla en la que se comienza a efectuar una profunda renovación respecto a la anterior campaña, la entidad carbayona ha acudido al mercado internacional. Seis de las diez incorporaciones que han desembarcado en el Carlos Tartiere este verano nacieron más allá de las fronteras españolas para componer un pequeño crisol de culturas en el vestuario carbayón, propiciada por la inflación en el cambio de cromos durante el período estival entre los clubes que compiten contra el Real Oviedo.

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«Esto ya pasó en el fútbol español hace años y luego vino el tío Paco con las rebajas. La gente se piensa que nosotros somos ricos, pero el Oviedo con muchos equipos no puede competir», expuso en la entrevista concedida a este diario Anquela, en alusión al elevado listón económico de los traspasos completados por los clubes de la categoría de plata, posteriormente elevado con la llegada de Federico Barba al Sporting. Frente al músculo económico de los tres conjuntos que la pasada campaña descendieron de Primera División, la entidad carbayona ha recurrido a la vía foránea para adquirir las piezas que su técnico deberá ensamblar en busca de diseñar un sólido engranaje competitivo.

Para la retaguardia se recurrió a la longeva estirpe sudamericana de zagueros aguerridos y el primero en desembarcar en la capital del Principado fue Nahuel Valentini, nacido y forjado futbolísticamente en la ciudad argentina de Rosario antes de dar el salto a Livorno. «El fútbol italiano es Harvard para un defensor. Crecí mucho en Italia y espero que esa experiencia la pueda transmitir aquí al equipo», expuso en su presentación el central oviedista, que se enroló en las filas del club para estrenarse en España al igual que Cotugno, Hidi y Fabbrini, con el que se ha cebado la mala suerte durante sus primeros días en El Requexón.

La rotura en el ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda sufrida durante un entrenamiento de la pasada semana ha truncado la apuesta por el primer futbolista italiano en defender el escudo oviedista a lo largo de su nonagenaria historia. El mediapunta toscano estaba llamado a interpretar el papel de una figura capital en el libreto futbolístico de Anquela por la creatividad que el técnico jienense siempre intenta encontrar en el jugador emplazado por detrás de la referencia ofensiva del equipo.

La grave lesión del jugador cedido por el Birmingham obliga a encontrar una alternativa en un entramado ofensivo en el que pretende hacerse un hueco en uno de los costados el esloveno Pucko, el único de los seis refuerzos procedentes del extranjero que cuenta con experiencia en la categoría. El extremo nacido en Murska Sobota ya dejó su sello en el ascenso a Primera División logrado por Osasuna en la temporada 2015-2016 y con ese camino recorrido de la adaptación regresa a España con la esperanza de ser uno de los puñales empleadas por Anquela para desangrar a las zagas que se encuentren los azules a su paso.

Su verticalidad, versatilidad y rapidez impulsaron al club a volver a pescar en los Balcanes, caladero habitual en el que tenía puesta sus miras en la década de los 90. Fue en ese período cuando el vestuario oviedista aglutinaba mayor cantidad de acentos, con más de una decena de futbolistas extranjeros en las tres temporadas que cerraron el siglo XX. El registro más alto corresponde a la campaña 1999-2000, cuando a las órdenes de Luis Aragonés convivieron trece nacionalidades, con catorce jugadores nacidos más allá de las fronteras españolas.

Dos zagueros franceses (Rabarivony y Danjou), dos uruguayos (Juanchi González y Corbo), un internacional ruso (Onopko), un centrocampista argentino (Pompei), un goleador panameño (Dely Valdés), un atacante eslovaco (Dubovsky), un centrocampista belga (Claessens), un delantero brasileño (Fabio Pinto), un ariete danés (Möller), un pivote costamarfileño (Keita) y otro serbio (Nadj) se ejercitaban diariamente bajo la batuta del carismático entrenador madrileño. El técnico de Hortaleza había recogido el testigo de Fernando Vázquez, que en la anterior campaña ya se había encargado de empastar a una docena de futbolistas pertenecientes a una docena de nacionalidades.

Menos numerosa es por el momento la colonia internacional de cara al campeonato liguero que se iniciará la próxima semana, aunque las siete nacionalidades que confluyen en cada entrenamiento en El Requexón suponen el registro más alto en la historia del club en Segunda División. El encargado de sacarle la mayor competitividad a ese grupo heterogéneo en cuanto a procedencia es un entrenador que ya ha demostrado su capacidad para fomentar la adaptación a los recién llegados al fútbol español. Anquela sacó un buen rendimiento al pivote francocamerunés Bambock en la temporada de su aterrizaje en Huesca y también explotó la profundidad aportada desde el carril por el venezolano Alexander González, que había llegado a tierras oscenses tras un discreto paso por el Young Boys suizo.

La huella 'charrúa'

Lo logrado con el internacional 'vinotinto' en Huesca lo intentará trasladar a Oviedo Anquela con Cotugno. El lateral uruguayo, que vistió la camiseta de la selección de su país en categoría sub 20, llega al club con las referencias de su compatriota Carlitos de Pena, que junto a Martín Alaniz matizó el pleno nacional de jugadores en la plantilla azul durante la última temporada. «A nivel de equipo me dijo que tenía un proyecto muy interesante. Me comentó que la gente es muy fanática. Todo cosas positivas», confesó durante su presentación el zaguero nacido en Montevideo, que competirá con un canterano como Diegui Johannesson por la titularidad y prolongará la nutrida lista de futbolistas 'charrúas' en las filas del conjunto azul a lo largo de su historia.

Vacía estaba la lista de keniatas hasta la llegada a finales de julio del mediocentro McDonald Mariga, con un sobresaliente palmarés labrado en el Inter y media temporada de experiencia en España a sus fornidas espaldas. El pivote africano añadirá fuerza y empuje a la medular oviedista con el propósito de darle un nuevo impulso a una carrera que ha seguido una trayectoria descendente en las últimas temporadas, a la inversa que su nuevo compañero Patrik Hidi.

El centrocampista zurdo húngaro se proclamó campeón de las dos últimas Ligas de su país con el Budapest Honved y a sus 26 años busca en el Carlos Tartiere el escaparate desde el que reclamar la llamada de la selección nacional magiar. Hidi ha sido la última pieza en unirse al puzle oviedista hasta la fecha, el encargado de sumar un nuevo acento a una Torre de Babel teñida de azul y obligada a hablar el idioma futbolístico de Anquela sobre el rectángulo de juego.

 

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