La torre que busca una nueva altura

Carlos Hernández, con los niños que participan en el campus del Real Oviedo. / ÁLEX PIÑA
Carlos Hernández, con los niños que participan en el campus del Real Oviedo. / ÁLEX PIÑA

«Puede dar un paso más y está en disposición de asumir este reto porque tiene todas las condiciones para ello», augura Miquel Olmo, que le dirigió en el el Sabadell

Iván Álvarez
IVÁN ÁLVAREZ

Lo resaltó César Martín en la tradicional descripción para darle la bienvenida a los recién llegados en su presentación, lo confirmó él mismo y lo corroboran los técnicos que le tuvieron a sus órdenes. Con Carlos Hernández, su primera incorporación para la nueva temporada, el Real Oviedo refuerza su poderío para resolver a su favor las disputas en las alturas.

«Es un jugador muy completo, con una gran capacidad física y con dominio del juego aéreo. Expeditivo y contundente», indicó para definir al zaguero jienense el responsable de relaciones institucionales del club carbayón, que exprimió su corpulencia vestido de azul en la década de los noventa. Pasado y futuro de la retaguardia oviedista se dieron la mano ayer en la sala de prensa del Carlos Tartiere con la esperanza de que el vínculo resulte satisfactorio para ambas partes.

«Creo que me ha definido él mejor de lo que lo puedo hacer yo», expresó el andaluz ante esa petición de la que intentan escabullirse la mayoría de los jugadores, consistente en mostrar fuera del campo sus virtudes dentro del terreno de juego. «Maneja el juego aéreo y vive a un nivel de concentración alto, es un central rápido en las coberturas a banda y cuando tiene que recuperar su posición. Eso le da un plus en lo colectivo», analiza Miquel Olmo, uno de los dos técnicos que le dirigió en el Sabadell durante la temporada de su estreno en Segunda División.

«En el Sabadell empezó como cuarto central y al final fue titular indiscutible. Eso dice mucho de su actitud en aquel momento, cuando era un futbolista joven y todavía en una etapa de formación», rememora el entrenador catalán acerca de una temporada en la que el zaguero andaluz dejó atrás el amargo sabor de un descenso a Tercera con el filial del Zaragoza. Al club maño llegó reclutado por el sevillano Manolo Jiménez con la ilusión de un posible salto a la máxima categoría del fútbol nacional y contribuyendo a dar una tregua a las maltrechas arcas del Jaén, el club de su ciudad natal en el que había ingresado en categoría alevín.

«Es de aquellos jugadores que viven y aman tanto el fútbol que está a disposición de lo que cualquier compañero necesite», expone Olmo, que indica que al nuevo defensor oviedista «se le presenta la oportunidad de forma parte de un club histórico» y no va a desaprovecharla.

«Carlos puede dar un paso más y está en disposición de asumir un reto importante como este. Tiene todas las condiciones para ello», aventura su exentrenador en la Nova Creu Alta, que destaca su fortaleza física y recuerda que «en lo táctico es un jugador muy aplicado». En Lugo se destapó como un futbolista capaz de marcar las diferencias a balón parado en la fase defensiva y ofensiva, como sufrió el Real Oviedo en tierras gallegas en la temporada 2015-2016.

Quienes le conocen bien ven en él a un perfil de gregario más que de líder en el vestuario y destacan su voluntad por progresar en cada entrenamiento. «Es un jugador muy generoso en el esfuerzo y en el trabajo diario», secunda Olmo, que recuerda que ya se trata de un jugador «contrastado en Segunda División». Anquela recordó durante su puesta de largo en el Carlos Tartiere que ese escenario «se merienda futbolistas» y expresó la necesidad de que quienes se unan a su equipo necesitan saber soportar la presión. Un contexto en el que el preparador de Terrasa cree que está capacitado para afrontar su expupilo. «Si ya de joven mostraba fortaleza mental, no tengo ninguna duda de que el paso de los años le ha hecho progresar también en ese aspecto», indica sobre un central con mejor desplazamiento de balón que criterio para ofrecer una aseada salida de balón desde atrás en corto.

«Por ser un jugador corpulento en situaciones de uno contra uno en espacios reducidos puede tener cierta tendencia a sufrir más, pero no hay jugador más inteligente que el que conoce sus propias limitaciones e intenta exponerse a ellas mínimamente para que el rival no se aproveche. En ese sentido, Carlos es un futbolista muy inteligente», analiza Olmo. «Es un jugador con mucho hambre de progresar», apostilla. Tras sus pasos por Sabadell y Lugo, ahora subirá un peldaño en la escalera de la exigencia en Oviedo.

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