Real Oviedo

Real Oviedo | El trampolín está en el Tartiere

Aarón Ñíguez dribla varias picas durante el entrenamiento, ante la mirada del canterano Asier./ELOY ALONSO
Aarón Ñíguez dribla varias picas durante el entrenamiento, ante la mirada del canterano Asier. / ELOY ALONSO

El Real Oviedo confía en encontrar este domingo en su feudo el impulso que le haga revertir su caída | Los azules y el Córdoba han sumado tres puntos de los últimos quince en juego y solo han logrado vencer este curso cuando dejan sus porterías a cero

IVÁN ÁLVAREZOVIEDO.

Atascado con la llegada del otoño, el Real Oviedo inició tras su derrota en Albacete una caída que no todavía no ha encontrado freno. Tres empates y una derrota siguieron al tropiezo azul en el Carlos Belmonte, origen de una hemorragia de puntos que no ha coagulado.

El conjunto carbayón se sitúa a las puertas de completar el primer tercio del campeonato liguero con la necesidad de encontrar un nuevo impulso, una reconciliación con la victoria tras divorciarse de ella las cinco últimas jornadas. Con la plaga de las lesiones que han encogido su fondo de armario, Juan Antonio Anquela se afana en ajustar las medidas del traje oviedista, deshilachado el pasado sábado con los tirones del Granada.

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El posterior enfado del sastre jienense y la charla con la que comenzó el primer entrenamiento de la semana terminaron de concienciar a su plantilla, que asume que no puede enlazar un nuevo patinazo y debe comenzar a caminar sin pasos en falso. Sobre el césped de Los Cármenes, recién sufrida la derrota, el guardameta Juan Carlos ya elevó de la necesidad de ponerle freno a la racha de resultados adversos y, con el paso de los días, tanto Valentini como Forlín se unieron en el propósito de enmienda de cara al duelo de este domingo contra el Córdoba.

Una cita envuelta por la urgencia, como reflejan los últimos pasos de ambos equipos, casi idénticos en las últimas cinco jornadas. De esos quince puntos, azules y blanquiverdes solo han sumado tres. Un pobre bagaje que lucharán por corregir en el municipal ovetense, donde el conjunto dirigido por Anquela ha saboreado sus dos triunfos esta temporada.

Aferrado a su feudo, donde ha desarrollado los minutos con el nivel de juego más convincente de este curso, el conjunto oviedista recibirá a un Córdoba magullado por la goleada sufrida el pasado domingo ante su afición, que precipitó el fin de la estancia en su banquillo de Luis Miguel Carrión.

Recogió su testigo el excentrocampista Juan Merino, que en su presentación como entrenador del Córdoba dejó algunas pinceladas del punto de partida por la que efectuar su reforma. «Está claro que hay que trabajar a nivel defensivo. Los números están ahí, buscaremos ser un equipo compacto», esgrimió el técnico gaditano, que acentuó la importancia de las acciones a balón parado. Aunque reconoció que apenas tendrá tiempo para inculcarle sus ideas y que los jugadores las plasmen ya en el Carlos Tartiere, espera «encontrar un equilibrio». Una tarea por el momento imposible para los cordobesistas, equipo de contraste en estas primeras diez jornadas, sin claroscuros como refleja su ausencia de empates esta temporada. Con ese porcentaje de incógnita que siempre acompaña al estreno de un entrenador, se enfrentarán en Oviedo dos equipos que subliman la importancia de situar el candado a su portería, ya que todos sus triunfos han llegado cuando no han recibido goles a lo largo de los 90 minutos. Siguiendo esa receta ha cocinado sus victorias Anquela en el Carlos Tartiere, donde confía en encontrar el trampolín que le permita coger vuelo a su proyecto y comenzar su escalada clasificatoria.

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