Valladolid se volvió a teñir de azul

La afición oviedista, que se desplazó de manera masiva, trató de llevar en volandas a su equipo en el Estadio José Zorrilla. /  GABRIEL DE GARCÍA VILLAMIL
La afición oviedista, que se desplazó de manera masiva, trató de llevar en volandas a su equipo en el Estadio José Zorrilla. / GABRIEL DE GARCÍA VILLAMIL

Los seguidores del conjunto carbayón, más de 2.000, volvieron a hermanarse con la afición del conjunto vallisoletano en una jornada festiva La afición oviedista tomó las calles pucelanas desde primera hora del día

R. J. GARCÍA VALLADOLID.

Una temporada más, las aficiones del Real Oviedo y del Valladolid volvieron a demostrar sus buenas relaciones, escenificadas en una jornada de hermanamiento durante la previa del encuentro. El buen ambiente presidió una jornada que volvió a dejar claro que son dos hinchadas con unas relaciones especialmente buenas.

Los seguidores oviedistas comenzaron a teñir de azul el centro de Valladolid desde primera hora de la mañana. Los más de 2.000 aficionados del conjunto carbayón que se desplazaron a presenciar el encuentro, animados por la cercanía, las buenas relaciones y también en buena medida por la buena marcha del equipo en las últimas jornadas, dieron color al centro de la capital vallisoletana. El entorno de la Plaza Mayor y las calles Barbecho y Correo fueron el centro neurálgico del hermanamiento y donde los seguidores azules tomaron los locales de hostelería. Allí, los aficionados oviedistas pudieron disfrutar de menús especiales para la ocasión.

Además, el buen tiempo, soleado aunque con el habitual frío de la capital castellana, animó a que las terrazas se ocuparan por los oviedistas, que llegaron en los viajes de 55 peñas, además de una importante presencia de seguidores que se desplazaron por su cuenta. La mayoría realizaron el viaje de ida y vuelta en el día, pero otros aprovecharon para disfrutar del fin de semana en Valladolid.

Los veintiocho autobuses de las peñas azules y de la Aparo fueron desembarcando progresivamente en Valladolid hasta que, sobre las dos de la tarde, eran mayoría en el centro de la ciudad y con sus cánticos animaron la hora del vermú, destacando la cordialidad con los seguidores del conjunto pucelano.

A medida que se acercaba la hora del encuentro, desde dos horas antes, los autobuses comenzaron a desplazar a los aficionados al estadio José Zorrilla, a las afueras de la ciudad.

En el campo, cada afición animó a los suyos, pero los azules se hicieron sentir especialmente desde su fondo. También había muchos seguidores oviedistas por el resto del campo, con entradas adquiridas a lo largo de la semana en las taquillas del estadio pucelano.

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