Real Oviedo

«Vamos a seguir peleando contra viento y marea»

Juan Antonio Anquela, este viernes desde el banquillo. /PABLO LORENZANA
Juan Antonio Anquela, este viernes desde el banquillo. / PABLO LORENZANA

Anquela sostiene sobre su expulsión que «no me encaro con nadie» y critica que «lo del cuarto árbitro que se lo haga mirar»

R. J. G. OVIEDO.

«Hay que estar preparados para la pelea que va a ser muy larga, muy larga. Hoy -por ayer- hay que ver cómo hemos jugado y los méritos que hemos hecho para ganar». Veinte minutos después del pitido final, Juan Antonio Anquela se sentó en la sala de prensa del Carlos Tartiere. Muy serio, el técnico no quiso profundizar demasiado en la actuación arbitral. «Estoy muy orgulloso de mis chavales. Es evidente que nos hemos precipitado en varias acciones y que hemos hecho las cosas un poco mejor, pero en cuanto a ganas no se nos puede poner ninguna pega», resumió de inicio.

La única mención al gol legal anulado a Toché en la primera mitad la hizo cuando mostraba su agradecimiento a la afición azul. «La gente no falla nunca, pero nosotros no hemos tenido la suerte de meter un gol, bueno lo metimos...». Martilleó en varias ocasiones en el comportamiento de sus futbolistas, obstinados en la búsqueda del gol. Pero, repitió otra vez, «nos ha faltado concretar el último pase y la definición». Preguntado por el arbitraje, Anquela pasó de largo, insistiendo en el valor estéril de las quejas: «De lo otro, tranquilidad y buenos alimentos porque nos va a dar lo mismo lo que digamos. Es igual».

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Sí se mostró enojado al relatar la secuencia en la que fue expulsado tras una tensa conversación con el cuarto árbitro. El entrenador del Oviedo defendió su actitud y su forma de proceder. «No me encaro con nadie. Soy muy respetuoso siempre, pero el que viene y me pone la cara al lado de la mía es él. Y todo el rato amenazando. Yo lo único que le había dicho es: 'con ustedes no va'. No entiendo que se pueda hablar y no mover las manos. Pero jamás me meto con ningún árbitro. Lo del cuarto, que se lo haga mirar».

De vuelta al partido, Anquela, que apuntó sobre el italiano Fabbrini que «se le ve falta de ritmo, pero futbolista hay», retomó su libro de estilo e insistió en tener calma y no caer en la depresión tras cuatro jornadas en las que solo se han sumado dos puntos. «Lo único que me preocupa es la parcela deportiva y ahora hay que estar tranquilos y juntos. Vamos a seguir peleando contra viento, marea y lo que haga falta. El equipo tiene orgullo, casta y gente que no nos va a dejar que bajemos la guardia», insistió. También puso su mirada ya en el encuentro del próximo fin de semana frente al Tenerife: «Es importantísimo, pero lo que tenemos que hacer antes es estar tranquilos y no perder la compostura. Si vienen momentos complicados, hay que estar todos juntos».

En el último tramo de la rueda de prensa, Anquela fue preguntado por Quini, del que señaló que «era un goleador que en esta época valdría muchísimo dinero, agregando sobre su personalidad que «nunca se daba la mayor importancia y es un ejemplo que tenemos que coger todos los que vivimos en el mundo del fútbol».

Fiel reflejo de su entrenador

El discurso de Gerard López resonaba diferente al del técnico azul, sabedor del valioso botín arrancado del malhumorado Tartiere. «El Oviedo es el fiel reflejo de Anquela. Es un campo complicado para puntuar y nos vamos satisfechos», consideró el entrenador catalán, quien subrayó que «el Oviedo es un equipo que está llamado a estar arriba».

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