La vida sin saúl no es igual

JON CARRERA

Semana muy difícil tras los últimos tropiezos, la noticia del fallecimiento de ‘El Brujo’ que puso un nudo en el estómago de toda la región, viernes a las 21 h y un rival que de desconcertante había pasado a amenaza merced a su trayectoria en los últimos meses. Reconozco que en contra de la sensación que se percibía subiendo las escaleras del Tartiere, gran termómetro del sentir del oviedismo tras un partido, a mí el equipo no me disgustó. No es fácil minimizar a un paradón de Alfonso, el buen hacer de jugadores de otra categoría como Aleñá o el propio Cristian Rivera (no puedo evitar sentir pena al verlo con otra camiseta). Bien es cierto que nuestras noticias en ataque fueron escasas, sobre todo en el área. Creo que fue de los partidos con más acercamientos del equipo a la zona de «tres cuarto», buena parte de culpa de un Fabbrini que sale de cualquier jaleo y hacia adelante. Pero la vida sin Saúl no es igual...y allí donde las pulsaciones se elevan, él parece que aún juega en el rival de ayer. La única vez que se vio puerta con la raquetina de Toché, el árbitro lo anuló incorrectamente por fuera de juego. En estos tiempos está mejor visto no hablar de los árbitros cuando te favorecen (¿Habrá algo más maravilloso que reconocer que un árbitro te ha beneficiado?), que quejarse cuando te ha perjudicado,se le llama «llorar». Toché se quejó (como yo en la grada) Creo que es bueno hablar de una parte muy influyente de este circo, aún a riesgo de ser un «llorón». Eso, o que nos venga una rachina para estar «callados».

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