El Zaragoza llega completamente remozado y con Borja Iglesias como referente

Más de una veintena de bajas y catorce altas han configurado un plantel muy diferente al del pasado año

R. J. GARCÍA OVIEDO.

Las últimas temporadas del Zaragoza están marcadas por profundos cambios en sus plantillas y nuevos proyectos que no se acaban de consolidar. Sin embargo, en la presente campaña parece que se vive un ambiente más tranquilo en las riberas del Ebro, aunque los resultados no están acompañando del todo.

Una vez más en los últimos años la plantilla del Zaragoza no tiene nada que ver con la del ejercicio precedente. Más de una veintena de bajas y catorce altas han configurado un plantel muy diferente al del pasado año. De hecho en las alineaciones del conjunto maño lo habitual es que no haya más de dos o tres de los que la pasada temporada estaban en el club.

A principios del pasado mes de marzo, Lalo Arantegui dejó la Sociedad Deportiva Huesca para convertirse en el nuevo director deportivo del Zaragoza. Antes de comenzar a pensar en la presente temporada hubo de reparar en la anterior, en la que el equipo acabó decimosexto, con dos puntos sobre el descenso. Por el banquillo de la Romareda pasaron tres entrenadores: Luis Milla, Raúl Agne y César Láinez.

La primera decisión fue fichar a Natxo González, responsable del ascenso y permanencia del Reus, para sentarse en el banquillo. A partir de ahí afrontó una profunda remodelación de la plantilla con la llegada de catorce jugadores nuevos. Algunos de ellos de mercados extranjeros, como los suizos Simone Grippo y Oliver Buff.

Sin embargo, el jugador que más está destacando es el delantero Borja Iglesias, cedido por el Celta, que lleva tres goles y representa el más serio peligro para las defensas rivales. Junto a él está en la delantera el veterano Toquero.

En el Carlos Tartiere no estarán dos de los titulares habituales para Natxo González, como son Alberto Benito y Simone Grippo, ambos lesionados.

Fotos

Vídeos