Los azules ajustan su muralla de cara a Lugo

Anquela observa a sus jugadores durante el entrenamiento en tierras baleares. /  REAL OVIEDO
Anquela observa a sus jugadores durante el entrenamiento en tierras baleares. / REAL OVIEDO

Con su derrota en el feudo del Mallorca, los oviedistas cayeron en su primer duelo de Copa del Rey por tercera temporada consecutiva

OVIEDO.

El potente zurdazo de Giner que terminó en el fondo de la portería defendida por el debutante Nereo Champagne en Mallorca supuso el quinto gol recibido por el Real Oviedo en un lapso de cuatro días. Una hemorragia que Juan Antonio Anquela espera taponar este domingo en Lugo, donde los oviedistas ambicionan encadenar su tercer choque a domicilio engrosando su casillero.

Para lograrlo, los azules necesitan elevar sus prestaciones sin balón y minimizar el impacto de daños que sus adversarios le han infigido en este arranque de temporada. La derrota sufrida el martes en el feudo del Mallorca, donde el conjunto carbayón sumó su tercera campaña consecutiva apeado de la Copa del Rey en su primer envite, supuso una oportunidad perdida para reforzar la moral de un conjunto azul que necesita ajustar sus automatismos defensivos para que su propuesta basada en un mayor protagonismo de la posesión en este curso surta los efectos pretendidos desde el cuerpo técnico.

El Zaragoza, un vendaval ofensivo el pasado sábado sobre el césped del Carlos Tartiere, destapó los desajustes en el funcionamiento global del segundo proyecto que capitanea Anquela desde el banquillo azul. Los maños celebraron cuatro goles en cinco disparos a portería para propinar un duro mentón a la mandíbula de los oviedistas, que alzaron el telón del campeonato liguero con un empate ante el Extremadura en el que pagaron caros sus errores para precintar un triunfo para el que habían hecho numerosos méritos por iniciativa en el juego y ocasiones de peligro generadas. En una acción a balón parado, los de Almendralejo sacaron petróleo al enviar a la red su único remate dirigido al marcado defendido por Alfonso Herrero.

La siguiente parada en el itinerario competitivo azul, Córdoba, lució la capacidad oviedista para castigar a su adversario cuando le concede metros para exprimir la velocidad de sus extremos, pero también una fragilidad en la defensa de su área que el cuadro califal explotó con dos dianas en cinco remates entre los tres palos.

Apenas tres le bastaron al Cádiz para ponerse en ventaja en el marcador y obligar a la tropa comandada por Anquela a remar a contracorriente para rescatar un punto gracias a su empuje en el tiempo añadido. En busca de una regularidad en los resultados, el técnico jienense tendrá que recuperar la mejor versión de su muralla en Lugo, ante un equipo que esta tarde afronta su estreno copero en Albacete.

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