Las lecciones del jarro de agua fría a la ilusión azul

Joselu se prepara para chutar en su debut en el once. / Á. PIÑA
Joselu se prepara para chutar en su debut en el once. / Á. PIÑA

La contundente derrota del Real Oviedo ante el Zaragoza hacen a Anquela plantearse cambios para las próximas jornadas

RAMÓN JULIO GARCÍA OVIEDO.

«Parecía que esto era coser y cantar». Esas fueron algunas de las palabras que dejó Juan Antonio Anquela en la rueda de prensa tras la contundente derrota del sábado frente al Zaragoza. Con ellas, el técnico del Real Oviedo se refería al excesivo optimismo que había entorno al equipo tras las primeras jornadas de liga.

Lo sucedido el sábado abre la puerta a cambios en el conjunto, ya que Anquela repite que cuando las cosas funcionan no se tocan, pero, ante el Zaragoza, distaron mucho de hacerlo. La semana, con el partido de Copa del Rey ante el Mallorca mañana, será el momento de comprobar por dónde pueden ir esas novedades que se planteará el entrenador para reconducir la situación.

La pretemporada dejó una plantilla que despertó la ilusión de los aficionados. Luego, los primeros tres partidos la alimentaron con un once que en muchas fases jugaba bien y no conocía la derrota. Sin embargo, el encuentro ante el Zaragoza sembró dudas sobre el conjunto, que lejos de ir mejorando perdió las virtudes que había mostrado.

La línea que más elogios había concitado en el arranque de temporada había sido la del centro del campo, que con un perfil diferente al de las últimas temporadas estaba diseñado para hacer un buen fútbol y dominar los partidos. Eso fue así en los primeros enfrentamientos, pero el sábado el equipo perdió la manija y, con ello, al equipo se le vieron más las costuras en defensa y careció de mordiente en el ataque.

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Los azules no fueron capaces de superar la buena presión de los maños y, además de no avanzar hacia la portería contraria, se produjeron pérdidas de balón que permitieron al Zaragoza presentarse ante Alfonso con facilidad. A eso se le volvieron a unir errores defensivos, lo que hizo que se consumara la debacle de un equipo que fue un juguete roto en manos del rival, que además es de los equipos que más pólvora tiene de la categoría.

Anquela buscó en el descanso una solución: incluir a Folch como pivote defensivo y tratar de controlar así esa parcela. El catalán, que no estuvo disponible en las primeras jornadas por lesión, tenía así sus primeros minutos y parece que será uno de los remedios que el entrenador vaya a aplicar para evitar volver a repertir los errores ante el Zaragoza.

La vuelta de Folch obligará al técnico a sacrificar a uno de los tres centrocampistas que fueron titulares en las tres primeras jornadas. El sábado, lo fue Boateng, aunque tampoco está descartado que el sustituido pueda ser Javi Muñoz, ya que parece que Tejera es uno de los fijos para el entrenador.

En defensa también puede haber cambios. Uno de ellos puede ser obligado, ya que Carlos Hernández no se entrenó ayer y se está pendiente de su evolución para saber si está disponible para Lugo. En caso de que no estuviera, está claro que su sustituto será Forlín, que hasta ahora solo ha tenido unos minutos en el partido frente al Córdoba. A más largo plazo una alternativa sería la presencia del mexicano Oswaldo Alanís, pero se encuentra con la selección de su país y cuando llegue tendrán que pasar algunas semanas hasta que se ponga al ritmo de los compañeros.

Otra de las alternativas para reforzar la defensa es Carlos Martínez, que el sábado se estrenó en la convocatoria. El jugador llegado de la Real tiene un perfil más defensivo que Diegui Johannesson, que es un jugador con una vocación más ofensiva.

Lo que no parece inminente es que el técnico se pueda plantear un cambio de sistema. Curiosamente la pasada temporada el equipo cambio a defensa de tres centrales ante el Lugo, el que será rival azul el próximo domingo. A lo largo de la pretemporada, Anquela insistió con el 1-4-3-3, pero siempre mantuvo que está abierto a cambios para adaptarse a los jugadores de que dispone.

En el encuentro de mañana ante el Mallorca el técnico es previsible que se decante por dar minutos a los menos habituales y a algún jugador del filial. Eso también será un buen banco de pruebas para buscar nuevas alternativas a la forma de jugar del equipo.

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