Carlos Martínez ajusta el camino de su carril

Carlos Martínez ajusta el camino de su carril
Carlos Martínez realiza un ejercicio junto a Mossa. / SEMEYAPRESS

El navarro, dosificado por Anquela, prepara en el Tartiere su primera temporada lejos de Anoeta

Iván Álvarez
IVÁN ÁLVAREZ

Con ritmo progresivo, como en sus internadas en campo contrario, Carlos Martínez acelera en su puesta a punto física sin cambios de ritmo abruptos que la pongan en riesgo. El cuerpo técnico del Real Oviedo raciona sus minutos con mimo, consciente de los problemas con las lesiones que ha tenido que afrontar en las dos últimas temporadas y escudado en la confianza que brinda el currículo deportivo del lateral de Lodosa.

En Xove, el miércoles, disputó la primera parte de completa del choque ante el Lugo. Un paso más dentro del proceso de integración paulatina destinado a que llegue en las mejores condiciones físicas posibles a la jornada inaugural del campeonato liguero, después de disputar poco más de media hora en el ensayo ante el San Sebastián de los Reyes y quedarse sin minutos en los encuentros en Ponferrada y Villaviciosa de la semana pasada.

«El míster me está cuidando mucho. La semana pasada no jugué ningún partido y lo comprendo porque he estado mucho tiempo parado», explicó el zaguero navarro ayer, tras pisar por primera vez el césped del Carlos Tartiere con el escudo oviedista y vestido de corto. A sus 32 años, vive una experiencia inédita en su extensa y prolífica trayectoria profesional. Una ruta redifinida el pasado mes con su llegada al Real Oviedo, que abrió un nuevo capítulo en una historia escrita hasta ese momento totalmente en blanquiazul.

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Después de once temporadas en la primera plantilla de la Real Sociedad y dieciocho años en Zubieta, «toda una vida», como él mismo aseguró durante su presentación como nuevo jugador oviedista, el navarro se amolda a la circulación por el carril diestro carbayón con la esperanza de empaparse de todos sus atajos como consiguió en Anoeta con la complicidad de sus copilotos. «Es tiempo de acomodarse, conocer a los jugadores y que ellos te conozcan a ti. He estado mucho tiempo jugando con Xabi y con Carlos (Vela) por delante y llegaba un momento en el que no hacía falta ni mirar dónde estaban porque ya todo estaba muy automatizado. De eso se trata ahora», expuso el lateral, «muy cómodo» hasta el momento con los socios que le ha encomendado Anquela durante sus primeras semanas.

«Son gente que tiene mucha calidad y es fácil asociarse con ellos, pero está claro que todo lleva un punto de adaptación», recordó el experimentado zaguero, inmerso en una rutina de ajuste que le hará reiniciarse como ya hizo durante su estancia en Zubieta. Se presentó como pivote a las pruebas para ingresar en el vivero realista y fue la escasez de chicos en los costados del atala que le llevó a la demarcación de extremo. La que ocupó hasta su etapa juvenil, cuando de nuevo tuvo que afrontar una nueva reconversión posicional para intalarse en el carril diestro de la zaga, en el que ahora luchará con Diegui Johannesson por la titularidad.

«Es una competencia muy dura. Es un gran jugador, un lateral con mucho recorrido», expuso Carlos Martínez, con el que Anquela habla con asiduidad para transmitirle «que esté tranquilo». «Sabe de lo que vengo. Es una persona que lo vive todo muy intensamente, en los entrenamientos está muy encima y eso es muy positivo, porque hace que toda la gente esté enchufada», explicó el zaguero, que ve al equipo «muy sólido», con la excepción de los cuatro minutos finales ante el Lugo. «Me voy encontrando poco a poco mejor, lo importante ahora es coger sensaciones», subrayó el experimentado lateral navarro, que ajusta el camino de su nuevo carril azul.

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