Real Oviedo

Real Oviedo | El ariete habituado a regatear obstáculos

Ibrahima Baldé reforzará el ataque oviedista./TWITTER DE IBRAHIMA BALDÉ
Ibrahima Baldé reforzará el ataque oviedista. / TWITTER DE IBRAHIMA BALDÉ

Ibrahima Baldé será el séptimo refuerzo azul tras una odisea burocrática para dejar Rumanía | El senegalés, que sufrió racismo en Argentina y una grave lesión de rodilla en su tercer año en Rusia, cierra su anhelada vuelta a España

IVÁN ÁLVAREZOVIEDO.

Tesón dentro y fuera del campo. La prueba de paciencia que ha tenido que superar Ibrahima Baldé para salir de Rumanía y llegar a tierras asturianas es la última en la trayectoria de un ariete vertical obligado a moverse a menudo en la horizontalidad para sortear obstáculos desde que partió desde su Senegal natal rumbo a Argentina, con el firme propósito de convertirse en futbolista profesional. Si nada se tuerce, el ariete senegalés se convertirá de forma oficial en las próximas horas en el séptimo fichaje del Real Oviedo en el presente mercado de traspasos después de superar el reconocimiento médico para inaugurar su etapa de azul y cumplir su deseo de regresar al fútbol español.

Una ambición postergada los últimos días por una serie de infortunios para obtener su visado que formaron una odisea burocrática que enrocó su situación después de solventar el escollo de rescindir su vínculo contractual con el CFR Cluj, con el que conquistó el campeonato liguero en Rumanía a finales del pasado mes de mayo. El éxito colectivo no se vio acompasado con el plano individual y el atacante africano regresa siete años después para tratar de poner en jaque a las defensas rivales en una categoría que conoce de su paso por el Numancia. «Había tenido bastantes minutos con el primer equipo del Atlético de Madrid y a nosotros nos venía muy bien, porque el club apostaba por gente joven a través de cesiones», señala el lateral ovetense Dani López, su compañero durante la temporada 2010-2011 en Los Pajaritos a las órdenes de Juan Carlos Unzué. Han pasado siete años desde que dejase Soria, pero el jugador del Langreo le recuerda como «muy buen compañero». «Un chaval muy educado, un tío que le viene bien al vestuario», añade el zaguero formado en El Requexón, que encontraba en el africano un buen cabeceador para sus centros al área.

«En ese sentido, sabías que balón que remataba era sinónimo de peligro», expresa sobre el ariete formado en la cantera de Vélez Sarsfield, que pese a su corpulencia reúne unas características diferentes a las de Toché. «Es potente, en carrera es rápido. Al menos lo era entonces», indica Dani López, que rememora que en Soria «estuvo a la altura y al año siguiente se fue a Primera División.

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La lesión sufrida en el pie derecho que le apartó de los terrenos de juego en torno al ecuador de la temporada en Los Pajaritos no le cerró las puertas de la máxima categoría, al llegar a las filas de Osasuna dentro de la operación que llevó a Juanfran al Vicente Calderón. Su primera campaña en la élite desde el inicio la vivió junto al actual secretario técnico oviedista. Ángel Martín González, y bajo las directrices de José Luis Mendilíbar. Un técnico exigente, vehemente en la manera de transmitir sus ideas futbolísticas como Anquela, siempre atento a la forma de sus jugadores de comportarse bajo presión, ante la que Ibrahima se ha confesado más de una vez vacunado.

Una actitud impertérrita a la crítica forjada durante su adolescencia en las liguillas del área metropolitana de la capital senegalesa. Partidos con apuestas de por medio entre los jóvenes tras los que, según expuso, más de una vez tuvo que esquivar «una lluvia de piedras». Fue antes de tomar la decisión, aconsejado por un amigo de su padre, de formarse como futbolista en Buenos Aires, donde tuvo que regatear otra adversidad al ser víctima de racismo. Una nueva piedra en un camino en el que conoció a José Sánchez Parra, su actual representante y una figura paternal en su camino deportivo, artífice de la prueba que terminaría abriéndole las puertas de la cantera del Atlético de Madrid.

Un ariete olímpico

En el Cerro del Espino fue dirigido por el exoviedista AntonioRivas y completó su formación. Presente en los Juegos Olímpicos de Londres con los 'Leones de Teranga', ejerció el papel de revulsivo en una selección que cayó en la prórroga del duelo de cuartos de final en Wembley ante México, que terminó conquistando la medalla de oro. En Inglaterra quería fijar su destino, pero no consiguió el permiso de trabajo necesario para cumplir su deseo de jugar en la Premier League. Nuevo obstáculo que se vio obligado a sortear y, ante la delicada situación económica de Osasuna, fue traspasado al Kuban Krasnodar.

En su tercer año allí surgió otra traba en forma de grave lesión de rodilla. Reims y Cluj-Napoca fueron sus siguientes estaciones, pasos intermedios en busca de un destino que siempre añoró. «Nada que ver con España, como allí no se vive en ningún lugar», indicó en una entrevista cuando estaba en Krasnodar. Fiel a esa perseverancia que muestra en el césped, ya acaricia esa vuelta de la mano del Real Oviedo.

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