«Esta plaza no te pide raíces cuadradas, pide sumar, que es correr y ser un buen equipo»

Juan Antonio Anquela, sobre el terreno de juego del Carlos Tartiere./PABLO LORENZANA
Juan Antonio Anquela, sobre el terreno de juego del Carlos Tartiere. / PABLO LORENZANA
Juan Antonio Anquela. Entrenador del Real Oviedo

«El año pasado no dimos el do de pecho cuando teníamos que darlo»

RAMÓN JULIO GARCÍA / IVÁN ÁLVAREZ OVIEDO.

En las entrañas del Carlos Tartiere, el escenario en el que este domingo su equipo se estrenará en el campeonato liguero, Juan Antonio Anquela (Linares, 1957) encuentra una tregua en plena cuenta atrás. De cara a ella, aborda sus impresiones en una conversación con EL COMERCIO en la que aflora su faceta ingeniosa, la que gana peso a esa imagen de sufridor que parece acompañarle cada vez que el balón echa a rodar. Una dualidad que ha conquistado a la grada del feudo oviedista, con la que el jienense conectó desde el primer momento por esa mezcla de exigencia y entrega.

-Va año a año, ¿pero siente que puede echar raíces aquí?

-Ojalá. Estoy encantado de estar en esta ciudad y en este equipo.

-¿El hecho de que sea la segunda temporada influye a la hora de afrontarla?

-Sí, pero yo todo lo hago con la misma ilusión y las mismas ganas. Soy bastante veterano en esto, pero tengo la ilusión del primer día. El día que falte eso es que algo no va bien.

¿Ha cambiado algo de su visión sobre el club tras vivirlo desde dentro?

-Siempre te sorprendes de cosas, pero en líneas generales estás igual en todos los sitios. La gente dice que el Oviedo es especial, pero tiene como todos los equipos sus defectos y sus virtudes. Es un equipo que tiene unas posibilidades enormes y si tiene tranquilidad, volverá. Si no, en el fútbol quien quiere dar los pasos más rápidos de lo que corresponde al final tiene problemas. Donde estoy a gusto, me tratan bien y me siento querido es donde hay que estar.

-El año pasado faltó poco para el 'play off'. ¿Qué fue ese poco?

-Esa es una pregunta muy extensa de contestar. Cuando tuvimos que dar el do de pecho no lo dimos. Así lo entiendo yo. En el vestuario lo dije, que estaba para el que quiera cogerlo, 'vamos a intentar cogerlo'. Hubo un momento en el que estuvimos ahí, pero de golpe y porrazo empezamos a caer. Es la Segunda División, luego nos mantuvimos y ahí al final quisimos meter la cabeza, pero cuando ya dependes de otros es muy complicado.

-¿Cuánto trabajo hay adelantado esta temporada?

-Mucho, sobre todo por el idioma. Ahora lo que hace falta es que concretemos esto y seamos capaces de plasmarlo cada día en el campo y cuando interesa, que es este domingo.

-¿La competición en Segunda será todavía más exigente con los equipos que han descendido?

-Como siempre, pero este año más. El año pasado eran veinte, porque el Barcelona y el Sevilla no podían subir (los filiales), y este quieren subir todos. Dicen que en el Oviedo hay presión, pero la hay en todos los equipos, hasta los recién ascendidos. Muchos han visto que otros han subido de Segunda B y han ido a Primera. La ilusión es libre, no sé dónde se compra, pero se compra. Esto es lo que nos vamos a encontrar este año.

-¿Intervino más en la confección de la plantilla este año?

-Igual. En esto de hacer una plantilla todos los clubes funcionan de la misma manera. A mí me dicen 'qué te gusta' y yo le digo 'este, este y este'. Luego me dicen que este no y este no porque están en Primera División y van a otro lado. Entonces me dicen otros y unas veces puedes y otras no. El fútbol hoy en día se ha puesto de una manera que el entrenador lo que tiene que hacer es entrenar en el campo. Yo no lo veo así. Hay gente que trabaja fuera del campo y que te dicen que estos son tus mimbres. Si puedo ir a coger el material voy a coger el material, pero unas veces se puede y otras veces no.

-¿Dentro de esa búsqueda se miró especialmente que viniesen jugadores con ambición de reivindicarse?

-Eso siempre se mira. Nosotros buscamos una ilusión renovada. Cuando tú le dices a un futbolista que va a firmar por el Oviedo...(hace una pausa y resopla). Es que el Oviedo tiene caché, tiene carisma y tiene todo, pero buscamos gente que venga a competir y sepa lo difícil que es jugar en Segunda División y sobre todo jugar en esta plaza. Y esta plaza dentro de la palabra difícil para mí es facilísima, porque la gente aprieta y te lleva en volandas. Lo único que tiene que hacer es muy poquito, lo que te piden ellos. Lo que te piden ellos no son raíces cuadradas, te están pidiendo que sumes bien. Sumar bien es correr, trabajar y ser un buen equipo. Podemos hacer más y creo que lo vamos a hacer.

-El perfil de los centrocampistas es distinto.

-El año pasado firmamos a dos y no salió, o yo no lo hice bien. Este año hemos firmado a gente como los que a mí me gustan, contrastados en la categoría, que sepan lo que les puedes pedir. Aunque esto del fútbol son melones por abrir, cuando empiece a rodar esto de verdad es cuando se ve si hemos acertado o no. Esto es muy largo y muy complicado.

-¿Va a jugar este equipo mejor que el de la pasada campaña?

-Ojalá, eso es lo que me gusta a mí. Propongo unas cosas, intentamos tener una identidad, pero luego el fútbol te dice lo que hay que hacer y te lo dice bien rápido.

-La pasada campaña lamentó falta de fútbol tras algún tropiezo. ¿Se intenta paliar eso llegadas como las de Tejera y Javi Muñoz?

-Vamos a intentarlo, pero todo desde una base. Quiero un equipo que sepa competir, pero la gente lo entiende como intensidad y no es eso. Competir es saber jugar al fútbol, saber lo que corresponde, estar bien colocados y ser intensos. En la vida hay que hacerlo todo con amor y con pasión porque si no las cosas no salen.

-Lo que está claro es que en este vestuario ya todos le entienden.

-Ahora sí, ahora me entienden bien y a mí entenderme no es fácil (ríe).

-Da la sensación de que se recortaron las diferencias entre titulares y suplentes

-Sí, porque se ha recortado el número. Vamos a hacer, si Dios quiere, una plantilla corta y compensada.

-Desde el momento dejó claro que jugadores no contaban y el club les ha dado salida.

-Me puedo equivocar, porque me equivoco más que nadie, pero hay que tomar decisiones y mi decisión era tener una plantilla corta. Si me quedo con algún futbolista menos me da igual, pero quería gente preparada para competir. Igual ahora uno de los que se han ido rompe, porque tienen calidad para hacerlo y porque el fútbol es una caja de sorpresas. Unos años un jugador va y al año siguiente no, o al revés.

-¿Echó de menos tener algún jugador menos tras el pasado mercado invernal?

-Dije que se fueran los que no contaban o contaban menos, porque era bueno para ellos y lo tenía clarísimo. Para que un equipo funcione tienen que estar todos metidos en la dinámica de grupo y eso sin ir convocado no es fácil.

-Dice ese grupo que dirige que ni cuando gana para de sufrir. ¿Si pudiera cambiaría eso?

-Me gustaría cambiar, pero el fútbol es mi vida, es mi pasión. Sé que una victoria a veces es mala, porque la gente no lo entiende y siempre tengo que estar apretando. Cuando ganamos soy muy feliz y cuando perdemos busco un agujero donde meterme para que pasen los días rápido. Nací así y moriré así. El día que no actúe de esa manera estaré empezando a ver que hay problemas.

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