La Santina bendice al Oviedo «de la ilusión»

La representación oviedista, con el capellán al frente, delante de la Santina. / FOTOS: JUAN LLACA
La representación oviedista, con el capellán al frente, delante de la Santina. / FOTOS: JUAN LLACA

El capellán azul pide a la plantilla «que no falte la valentía y el coraje para llevar este proyecto a la máxima categoría»

I. ÁLVAREZ COVADONGA.

El paso del autocar por la empinada carretera que rodea al santuario de Covadonga desvía las miradas hacia él. Varios niños se acercan al observar el escudo oviedista en su lateral y apremian a sus acompañantes para hacerse una foto con los jugadores azules. Poca pausa porque el reloj apremia y la expedición del Real Oviedo desciende con paso firme al interior de la Santa Cueva, donde realiza la ofrenda que cada año el club brinda a la Santina, que aguarda engalanada con su manto azul.

Entre el olor a cera de las velas, la plantilla, el cuerpo técnico y la plana mayor de la entidad avanzan junto a los peregrinos mientras Tejera, uno de los recién llegados, le comenta a Carlos Hernández la belleza del lugar. Adolfo Mariño, abad de Covadonga, da la bienvenida al conjunto azul antes de ceder la iniciativa en la eucaristía a Santiago Heras, el capellán oviedista.

«Que la Santina nos guíe en esta temporada», proclama el capellán, que durante su alocución realiza diversos regates a la palabra ascenso y expone a la Santina el proyecto «de la alegría y de la ilusión». Con la primera confía en «celebrar esa recompensa que todos queremos a final de temporada» después de que los jugadores oviedistas den cada fin de semana lo mejor de sí mismos. «Que no falte la valentía y el coraje para llevar este proyecto a la máxima categoría del fútbol español», remata Heras, que insta también a que no escatimen en esfuerzos y les invita a «no perder nunca la fe».

El capellán modela la eucaristía para fusionar lo espiritual y las premisas sobre las que regir una meta deportiva que traspasó el Vetusta, al que felicita por el ascenso del paso curso. «Contáis con nuestro reconocimiento y el apoyo de esa afición que, como al primer equipo, os quiere llevar en volandas», señala el capellán, que lanza el guante al conjunto que dirige Anquela.

«Si logramos ese objetivo tan deseado, peregrinemos a pie a este santuario desde Cangas de Onís para dar para dar las gracias a María, esta Santina que nos mira con ilusión», afirma antes de recordarles su rol como referentes y transmisores de valores hacia los más jóvenes, así como la conveniencia de algunas conductas como «reconocer los errores cuando se cometan, valorar al contrario, no despreciar a nadie y crear ese buen clima dentro del vesturiao». «Desde el corazón de Asturias y vestida de azul. Preparados para la nueva temporada», tuitearía después Mossa, que encontró la respuesta nostálgica de David Rocha. «Dale recuerdos de mi parte a la Santina socio», indicó el extremeño, que el pasado verano había realizado como capitán la ofrenda que ayer encabezó Toché. Hemos venido a pedirle que nos ayude esta temporada, siempre gusta venir a ver a la Santina», remató el ariete.

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